La posesión sin sentido en el fútbol es un fiasco

Es hora de terminar con uno de los dogmas más mentirosos que tiene el fútbol, la posesión. Este ítem solamente les interesa a quienes aman las estadísticas. ¿Para qué sirve tener la pelota más de sesenta minutos por partido si el rival te empata o te gana el encuentro? Insisto, el Barcelona de Pep Guardiola arruinó al fútbol.

La posesión en el fútbol es un debate que se puso de moda en los últimos diez o quince años. Suma adeptos y detractores por todos lados. Quienes apoyan esta moda son más bien los jóvenes que no pudieron conocer y/o disfrutar de otro fútbol que era más deporte y menos espectáculo. Esta crítica es válida para todas las actividades deportivas de alta competencia por igual. ¿Lewis Hamilton hubiera podido correr contra otros pilotos más preparados que sus rivales actuales? ¿La Francia campeona del mundial 2018 fue mejor equipo que Argentina del 86, Alemania del 90 o Italia del 82? De D10S y Messi no hablo porque la Pulga, siendo un crack indiscutible, pierde por goleada ante el Diego. Mejor volvamos con la posesión…

Claro que la posesión es la gran discusión de esta época pero no es la única que hubo ni habrá en el fútbol. Siempre hay cuestiones para revisar y discutir pero creer que la posesión es la solución a todo es un tremendo error. Se la puede utilizar para varias cosas: defenderse con la pelota, desgastar al rival y abrir huecos en el contrario para que éste salga a presionar más arriba y aprovechar los espacios entre otras cosas. Pero para lograr poseer una posesión que supere holgadamente el 50 % del tiempo también hacen falta futbolistas que sean dúctiles con el balón. Y ahí comienzan los problemas.

Un poco de historia

Durante más de treinta años (desde principios de los 70 hasta casi 2010) la discusión era si jugaste bien o si tu equipo se colgaba del travesaño. Y ahí teníamos la primera disyuntiva: ¿Qué era jugar bien? Claramente se refería al hecho de jugar vistoso o de una forma estética agradable. Y los hinchas River Plate e Independiente eran muy exigentes al respecto. Cuando el maravilloso River del Bambino Veira gana todo en 1986 los hinchas que iban a las plateas Belgrano y San Martín lo puteaban porque decían que el juego que tenía el equipo no se correspondía con la historia del club.

Claro, no les gustaba el contragolpe ofensivo. Hermoso eufemismo para decir que jugaban de… ¡contragolpe! Así abrían espacios en las defensas rivales con Luis Amuchástegui y/o Antonio Alzamendi. Pese a haber ganado la Libertadores por primera vez en su historia y la Intercontinental la gente reprobaba al equipo.

Para ponernos en contexto esa era la época en que el fútbol se dividía entre menottistas y bilardistas y sus absurdas diferencias. Ambos sabían atacar y defender. Y los equipos de Bilardo jugaban bien con un agregado de juego vistoso (claramente que eso no sucedió en Italia 90 por otras razones que tienen que ver con el armado del equipo) pero no se hablaba de la posesión con la devoción y el fundamentalismo con que se hace en estos tiempos.

River Plate tuvo el 70 % de posesión y no hizo nada de nada.

Y un día Pep arruinó todo…

El fabuloso Barcelona de Josep Guardiola era un equipo por demás optimista. Y tenía como serlo ya que le sobraban jugadores de categoría con un talento inigualable. Lo malo es que Pep nunca pensó que esa forma de jugar se iba a extender como reguero de pólvora por todo el mundo. Porque el fútbol actual parte de una falsa premisa: con posesión tengo todo. Y no es tan así porque obligó a los entrenadores de inferiores a pulir la poco o mucha ductilidad de los zagueros centrales y de los arqueros con los pies.

Y aquí comienzan los peligros. Antes de una mala salida en mi campo prefiero el bochazo largo al centrodelantero para aprovechar el rebote. Un error cerca de tu área casi siempre termina en gol. También hay que ver cuanto es el tiempo efectivo de la posesión que se utiliza para atacar y lastimar al rival y cuanto es el periodo en que la bocha se utiliza lateralizando el juego y jugándola entre los centrales, el arquero, el volante central y los marcadores de puntas.

O sea que se pierde mucho tiempo teniendo la pelota para que no te lastime el rival y aún así no podés equivocarte. ¿Viste? En el Barcelona funcionaba muy bien la posesión ya que sus players se desmarcaban permanentemente, cosa que es muy difícil de lograr con futbolistas más terrenales. Y eso no quita que no haya equipos muy buenos hoy en día.

Marcelo Bielsa es un gran amante de la posesión pero siempre se preocupó porque sus equipos también roten y sean veloces en sus movimientos.

Entonces, ¿sirve para algo la posesión?

Sirve en la medida que realmente uses la pelota para atacar al rival, para dormir el partido o para que tus jugadores descansen un ratito. El resto es verso. Si no tenés centrales aptos para jugar por abajo habrá que buscar otra manera de hacerlo porque sería un suicidio. ¿Qué pasó con Menotti y el achique? Al principio sorprendió a todos pero después lo contrarrestaron. O sea que siempre alguien está pensando la manera de arruinarte los planes.

El Palmeiras le cedió la pelota y el terreno a River y de contra lo liquidó. 70-30 fue la posesión que tuvieron uno y otro. Y la efectividad fue del Verdão que sacó una diferencia casi decisiva. Tal vez le hubiese convenido a River buscar la segunda jugada más arriba. Pero no me atrevo a plantearle eso al tipo que transformo a River en un gigante internacional en cuanto a títulos. El Millo también penó con Boca por este asunto.

Todo debe ser en su justa medida y armoniosamente. En cualquier época en que se haya jugado fútbol más importante que el tiempo de posesión de la pelota sigue siendo lo que se hace con ella porque al balonpié aún se sigue ganando haciendo más goles en el arco rival que en el propio y no por el toqueteo acumulado de unas estadísticas que no le interesan a nadie…

Fotos: gentileza Boca Juniors, Conmebol y Leeds United.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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1 respuesta

  1. martes 23 febrero 2021

    […] La cantidad de pases mal dados que hubo por parte de los en el primer tiempo no es excusa de nada. Tirá la pelota larga hasta que agarrés la precisión necesaria pero ya sabemos que el Kily es un enamorado de la posesión… […]

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