Newell’s Old Boys vive entre las dudas y el no animarse a ser

Newell’s Old Boys perdió en su debut en la Copa de la Liga Profesional frente a Vélez Sarsfield por 1-0 con gol de Juan Martín Lucero. Le faltó fútbol e inteligencia. Fue superado desde lo táctico y desde lo físico. Parece la continuación del torneo anterior. Es hora que Pablo Pérez tome té de tilo.

Comenzó una nueva aventura para Newell’s Old Boys en la Copa de la Liga. Es el guionista de su propio destino pero parece que planifica una cosa durante la semana y ejecuta otra diametralmente opuesta en los partidos oficiales. Y su técnico, Frank Darío Kudelka, no le encuentra la vuelta al equipo, le está errando feo desde lo táctico y ya hay algunas voces dentro de la hinchada que cuestionan su accionar. Vélez lo superó casi sin despeinarse ya que fue inteligente para explotar los puntos débiles de La Lepra cada vez que se lo propuso.

Hubo errores de planificación y de ejecución. Además de una lectura equivocada del desarrollo del encuentro, of course. Vivir en ese limbo de dudas es dañino para la salud futbolística de cualquier equipo. Porque no se decide a erradicarlas de raíz y a su vez van minando la confianza. Un círculo vicioso perfecto. Y todo ello se acentuó aún más en el partido frente a Vélez Sarsfield. Los rosarinos necesitaban ganar y dejar otra imagen pero sus demonios internos lo consumieron pese a que casi lo termina empatando sin merecerlo. Por cierto, el fútbol son goles y no merecimientos y al club del Parque Independencia le faltaron ambas cosas.

El equipo de Newell’s Old Boys que debutó en la Copa de la Liga Profesional.

Un planteo extraño y audaz

Maxi Rodríguez al banco de entrada y Pablo Pérez como único volante central descuajeringaron el andamiaje defensivo del equipo. Porque Maxi es un jugador de jerarquía que impone respeto. No tiene miedo de pedir la pelota y guardarla bajo la suela si es necesario. Defenderse de manera inteligente (¿Cuántas veces voy a utilizar esta palabra en este posteo?) con la bocha ante un equipo como este intenso e insoportable Vélez es un buen plan para quitarle ritmo al partido.

PP8 jugando de 5 solito en el medio no ayuda con la posesión ni con la recuperación. Recupera poco, se le sale la cadena demasiado y pega mucho. Un volante central sin quite y muy áspero para jugar no ayuda en nada al equipo. Y para peor Pablo estaba muy cerquita de los centrales. ¿Conclusión? El medio siempre fue de Vélez con Agustín Bouzat, Pablo Galdames, Ricky Centurión y Lucas Janson porque ni Riveros ni Jerónimo Cacciabue lograban una cobertura eficaz de los espacios.

Y el Fortín se hizo un picnic a las espaldas de Facundo Nadalín. Por allí vinieron las jugadas de mayor peligro del primer tiempo. Tres centros desde ese lugar, tres cabezazos. Dos en el travesaño y el gol de Juan Martín Lucero que contó con la inestimable colaboración de Alan Aguerre. Viendo la cantidad de agua que caía en Liniers bien podemos afirmar que La Lepra estaba atravesando una zona de turbulencias.

Nacho Scocco jugó demasiado solo arriba. No tuvo ningún tipo de compañía.

Pablo Pérez necesita un té de tilo

Me encantan los jugadores como PP8. Visión de juego, vehemencia, desplazamiento y buen pie. Sin llegar a ser un crack es un jugador de la hostia. Hasta que se le sale la cadena, claro. En el primer tiempo debió haberse ido expulsado por una entrada fortísima a Agustín Bouzat pero el árbitro Patricio Losteau le perdonó la vida. Es el jugador más amonestado en la historia de Newell’s Old Boys, semejante récord no debe ser ningún orgullo.

Y ya te dije que pienso de esta clase de jugadores como él y Carlos Tévez. Una cosa es jugar fuerte y otra muy distinta es estar pasado de rosca. A Pablo Pérez le caen las mismas consideraciones que al jugador de Boca. Cuando pega de esta manera artera y alevosa le deberían dar cadena perpetua. Se transforma en un peligro para su equipo y sus rivales. Y dudo que a esta altura del partido Pablo pueda cambiar algo de eso. En la segunda parte se jue expulsado de manera justa por Losteau por un agarrón de la camiseta a Juan Lucero. Así no Pablo.

Pablo Pérez debió ser expulsado en el primer tiempo por este patadón a Agustín Bouzat. En la segunda parte lo mandaron a las duchas.

Un espejismo

La Lepra recién llevó peligro al arco de Lucas Hoyos cuando ya habían transcurrido más de ochenta minutos de juego. Fue una pared preciosa entre los Rodríguez, Denis y Maxi, que el capitán tiró de manera increíble por arriba del travesaño ante el achique desesperado de Hoyos. Un ratito más tarde lo tuvo Mariano Bíttolo pero fue a buscar la pelota sin convicción y también la tiró por encima del larguero. Ni antes ni después de eso Newell’s Old Boys fue un equipo confiable. Demasiado poco para un club que tiene la obligación de ser protagonista.

La puesta en escena fue mala, no tuvo reacción y Vélez lo superó casi siempre incluso cuando bajó la intensidad. Newell’s Old Boys fue superado física, táctica y anímicamente por un equipo que tiene todas las intenciones de ser gran protagonista del torneo.

Frank Darío Kudelka tiene mucho trabajo por delante pero con las incorporaciones de Jonathan Cristaldo y el regreso de Cristian Lema se puede acomodar mejor. Falta mucho aún pero ya el cuerpo técnico ya no puede cometer más errores no forzados ni hacer lecturas incorrectas de los partidos. Frank sabe trabajar, solamente hay que dejar que lo haga.

Fotos: gentileza Prensa Newell’s Old Boys y Prensa Vélez Sarsfield.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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1 respuesta

  1. martes 23 febrero 2021

    […] debe volver a funcionar aceitadamente el equipo. Ese es el quid de la cuestión. Porque seguir entregando dudas todos los fines de semana es nocivo para el equipo. A esta situación hay que tratar de corregirla […]

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