Boca llegó a cuartos sin despeinarse.

El xeneize tuvo una noche tranquila en La Bombonera ya que el principal foco de atención estuvo puesto en la despedida de ese tremendo player que es Nahitan Nández (se va al Cagliari italiano a cambio de U$S 20.000.000) porque en el desarrollo del partido fue muy superior al Athletico Paranaense (lindo lío va a haber a fin de año en Rosario Central si los brasileños activan la clausula de compra de Marquito Ruben por unos exiguos U$S 1.900.000) y le ganó desde la actitud, la enjundia y los dientes apretados aunque aún le falta fútbol porque no tiene aceitado el circuito de juego y veremos como Alfaro logra darle eso y realzar la solidez defensiva porque atrás es un flan y cualquier equipo con pretensiones que decida atacarlo va a hacer que Andrada la pase muy mal y a los revolcones. El Paranaense llevó peligro de a ratos pero todo duró un suspiro hasta el primer gol de Wanchope Ábila (una auténtica bestia dentro del área que sabe jugar con su cuerpo como pocos y encima físicamente es du-rí-si-mo) y allí se notó que el tiempo faltante estaba de más. Más tarde cerró el marcador Salvio para que se desate la fiesta y esperar a la Liga de Quito y posiblemente a River en semis para lavar la afrenta de Madrid. Si bien pasó muy cómodo esta instancia, a Gustavo Alfaro (un DT trabajador como pocos y que generalmente le fue bien en casi todos los equipos que dirigió) le espera un arduo trabajo en la faz defensiva y en la generación de juego porque ofensivamente es un equipo de temer.