Carta a Ayrton.

El maldito 1 de mayo de 1994 nos dejaba en la curva de Tamburello el genial, único e inimitable Ayrton Senna Da Silva. Hoy homenajeo a mi manera al que para muchos fue el mejor piloto de la Fórmula 1 de la historia.

Querido Ayrton: esta carta-homenaje hacia tu figura la escribo veintiséis años después de ese nefasto día en que pasé por la negación, la incredulidad y al final la aceptación de tu partida. Me encanta la Fórmula 1 (la miro desde muy chico) y mi debilidad siempre fue la Scuderia Ferrari y como tifoso me dolió muchísimo que hayas elegido a Williams en lugar de Il Cavallino Rampante. Incluso en tus épicas batallas con Alain Prost yo elegía al Profesor ya que no tuvo mucho drama en sentarse en un auto rosso corsa.

Siempre tuve la esperanza que pese a todo algún día correrías para la gente de Maranello pero no pudo ser ya que te fuiste siendo muy joven y aún tenías mucho hilo en el carretel.

Te cuento Ayrton que ese domingo no tenía partido de rugby para cubrir en la radio y que no había fútbol así que decidí ir con mi familia postiza a comer un asado en el club Cardenales mientras miraba a mi prima-hermana de la vida Ceci jugar al hockey.

Llega el mediodía y aparece uno de mis primos preferidos, Santiago o como le decimos cariñosamente El Bufón ya que siempre anda haciendo bromas, diciéndome que algo te había pasado. Recuerdo que me dijo que tuviste un accidente y que te estaban operando en la pista.

Primero pensé en otra de sus habituales bromas pero al seguir con la cara seria y tratando explicarme mejor el hecho es que fui volando al bar del club y la imagen que encuentro en la TV fue la de tu Williams destrozado y vos tendido en el piso a punto que te suban a un helicóptero para llevarte al Hospital Maggiore en Bologna. No me moví más del televisor hasta el momento en que se reanudó la carrera ya que en ese instante me levanté y me fui porque consideré que era una falta de respeto hacia vos y a Roland Ratzenberger que la carrera se siga corriendo sabiendo que no había esperanzas que salgas vivo.

Manejabas como nadie bajo el agua, tus tres títulos suenan a poco hoy en día y tuviste duelos memorables con tipos de la talla de Alain Prost, Nigell Mansell y Nelson Piquet lo cual agiganta tu figura. Fuiste parte de la última Fórmula 1 romántica y el hecho de dirimir dos campeonatos con Prost a los autazos así lo certifica. En tu despedida estuvo todo el pueblo brasileño para rendirte homenaje. Definitivamente 1960 fue un gran año para la humanidad en general y el mundo del deporte en particular ya que ese año nacieron vos y Diego Maradona, dos personas que nos regalaron sonrisas siempre a quienes amamos los deportes.

Pasaron veintiséis años de ese maldito día en que dejaste de ser humano para ser considerado una leyenda y cada día se te extraña más.

Foto: gentileza Flickr/institutoayrtonsenna

Gonzalo Ferrer

Periodista, ex rugbier. D10S, Ferrari, Queen y Su Majestad en ese orden. Rock, literatura, cine. Entusiasta de casi todo deporte que se juegue con una pelota. Nieto de quien armó el plan para ganar México 86.