Cuando tu equipo sale campeón y te enterás dos horas después…

¿Puede pasar? Claro que puede pasar y más si el protagonista es este humilde escriba. Esta es la historia sobre como viví la obtención de la Copa Conmebol 1995 por parte de Rosario Central en mi lejano y amado Tucumán.

El mes de diciembre pertenece definitivamente al canalla porque muchos de sus logros ocurrieron en esta época y dentro de ella la fecha del 19 de diciembre es tan sagrada para los fanáticos de la acadé como la del 24 que es el cumpleaños del club. En esta fecha sucedieron dos hechos trascendentales para la historia del equipo rosarino: en 1971 eliminó a Newells Old Boys en las semifinales del Nacional con la inmortal palomita de Aldo Pedro Poy y la historia que estoy por contarte ahora.

Rosario Central y Atlético Mineiro disputaron la primera final de la Copa Conmebol (hoy Sudamericana) el 12 de diciembre de 1995 en el estadio Mineirao de la ciudad de Belo Horizonte y el resultado final indicaba que la serie estaba sentenciada ya que el equipo local ganó por un inapelable 4-0. Stop.

Ese diciembre me agarró con muchas cosas encima: una relación prometedora que luego de un tiempo se terminó, mi trabajo, las últimas materias para recibirme de periodista y el viaje anual desde Tucumán a Rosario para pasar navidad con mi abuelo Pancho (Tatá para los nietos) y algunos de mis hermanos. Mientras rendía las materias correspondientes me entero que la primer final había sido desastrosa desde el resultado pero no me preocupé demasiado ya que pensaba (vaya uno a saber porqué misteriosa razón más allá que aún sigo siendo un optimista empedernido) que en el Gigante de Arroyito la cuestión podía ser distinta…

Play. Ese 19 de diciembre rindo la última materia para recibirme durante el horario del partido ya que los exámenes comenzaron un rato después de las 19 horas y se extendieron hasta casi las once de la noche. O sea que estaba en un dilema: o me presentaba a rendir y me recibía o me iba a mi casa a escuchar el partido por radio ya que no hubo transmisión en vivo del partido. Creo que opté por lo más sensato y me presenté a rendir con la cabeza a mil kilómetros de distancia…

Termino de rendir cerca de las 10 de la noche, apruebo y me recibo. Afuera me esperaban mis compañeros que aprovecharon la volada y me bañaron con una mezcla asquerosa de huevos podridos, harina, vinagre y un líquido que el impreso rezaba que era un vino en cajita. Nadie sabía nada sobre como iba el partido. Nos fuimos a festejar en pleno centro de Tucumán (Café 25 para ser más exactos…) y como el partido no se transmitía en directo, nadie sabía nada…

Se hacen más de las 12 de la noche y no tenía idea cuál había sido el destino de mi club y entonces decido irme a mi casa que estaba a unas pocas cuadras de allí para bañarme y cambiarme para ir a festejar a 2044 (un boliche de Yerba Buena muy en boga en aquel tiempo) con todos ellos.

Llego al departamento, entro a mi cuarto y pongo ESPN para ver las noticias (eran como la 1 de la matina…) y me encuentro con que el Monumento Nacional a la Bandera estaba desbordado de gente enfundada de azul y amarillo. No te voy a escribir sobre un partido que no pude verlo, salvo en resúmenes, y al cual ya se lo enfocó de todas las maneras posibles salvo decirte que fue la primera y única vez que una definición de las principales copas del mundo tuvo este final porque absolutamente nadie, salvo el canalla, pudo remontar un 0-4 en dicha instancia…

Mientras miraba las imágenes del televisor con los goles de Central, la posterior definición por penales y la fiesta que era la ciudad solamente atiné a llorar, me bañé y me fue a festejar con mis compañeros por partida doble: el título de mi club y el de mi carrera luego de cinco años y unos días después, cuando estuve en Rosario, me fui al Gigante y besé la columna del inolvidable, viejo y querido Autotrol

Gonzalo Ferrer

Periodista, ex rugbier. D10S, Ferrari, Queen, el Pato y Su Majestad en cualquier orden. Rock, literatura, cine. Entusiasta de casi todo deporte que se juegue con una pelota. Nieto de quien armó el plan para ganar México 86.