D10S, el sillón y el Gigante.

Continúa la polémica entre Diego, Central y los hinchas del club rosarino en una escalada que parece no tener fin. Hoy tal vez ocurra algo insólito en el Gigante de Arroyito: insultos que bajen desde los cuatro costados para el jugador más emblemático de la historia de nuestro fútbol y todo por no bajar un cambio

Soy un gran fanático del Diego futbolista como lo conté acá pero también sé (o al menos eso creo) separar las aguas ya que siempre fue una persona frontal, abierta y polémica y eso, muchas veces nos mete en problemas innecesarios y fácilmente evitables. ¿Cuál es el meollo de la cuestión? No es su pasado en Newells (nada extraordinario por cierto ya que jugó apenas cinco partidos en la institución del parque Independencia y no pudo dar ninguna vuelta olímpica, pelear un campeonato o hacer siquiera un gol en un partido oficial) ya que para los hinchas del club de Arroyito siempre fue un dios hecho jugador de fútbol que estaba más allá de cualquier chicana futbolera entre hinchas de dos instituciones rivales (eso sería en una ciudad normal pero Rosario, futbolísticamente hablando, es un campo de batalla diario y permanente que no da respiro…) pero claramente Diego decidió traspasar ese límite imaginario y meter los pies en el barro

El 10, desde su paso por Newells, siempre denostó al canalla sin fundamento alguno sino por el simple hecho de bardear al rival. Eso es algo que nunca debería haber hecho ya que por sus extraordinarias dotes futbolísticas estaba más allá del bien y el mal y por esa acción no se ganó mayor respeto por parte de la gente de Newells ya que el solo hecho de haber jugado para la institución del parque era motivo de orgullo para los leprosos… Creo haberlo dicho en más de una ocasión pero por las dudas lo repito: si bien crecí en el Monumental de Nuñez y jugué mucho al fútbol, vengo del mundo del rugby donde el respeto por el rival y las instituciones son sagrados pero en el ámbito del fútbol banco la cargada y la gastada sin violencia pero con una salvedad, que sea entre hinchas. Y Diego al maltratar a Central no solamente se expuso sin necesidad alguna sino que debe bancarse el vuelto al actuar de esa manera como lo son las imágenes que ilustran esta nota.

A la dirigencia encabezada por Rodo Di Pollina se le pueden achacar y criticar miles de cosas pero en este espinoso tema del no homenaje no se le puede discutir nada ya que actuaron conforme al trato que recibió el Club Atlético Rosario Central por parte de Maradona. ¿Si está bien o mal? En cuanto a la figura del Diego jugador claro que merece todo tipo de reconocimientos en vida (digamos la verdad, ¿qué otro deportista nos hizo tan feliz como él?) pero en cuanto al patético personaje en que se convirtió me parece perfecto el hecho que no se le haga ningún homenaje… Soy maradoniano a ultranza pero no obsecuente así que no me importa mucho quien se enoje por este posteo. El hecho de habernos hecho felices a todos quienes transitamos la década del 80 no le da lugar a faltar el respeto a ninguna institución (¿alguien los escuchó bardeando a River de esta manera?) ni a sus hinchas. En vez de calmar los ánimos, lo primero que hizo al llegar al hotel fue ponerse a cantar con un grupito de cien o doscientos hinchas de Newells para alterar a los hinchas de Central (¿busca desmanes en el Gigante de Arroyito con suspensión de cancha y pérdida de puntos para el equipo de Diego Cocca y así tratar de zafar de la mediocre campaña que está haciendo con Gimnasia?) y que todo se transforme en una batalla. Y estando Diego de por medio me permito dudar que gane la cordura…

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Gonzalo Ferrer

Periodista, ex rugbier. D10S, Ferrari, Queen y Su Majestad en ese orden. Rock, literatura, cine. Entusiasta de casi todo deporte que se juegue con una pelota. Nieto de quien armó el plan para ganar México 86.

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