El clásico rosarino o cuando la vida te marca para siempre

El 23 de noviembre de 1997 Rosario Central aplastó a Newell’s Old Boys con un contundente 4-0 en el Gigante de Arroyito. Pero el resultado en sí mismo no fue lo más importante sino la insólita decisión de Newells de abandonar el partido por inferioridad numérica. Ese día nació el romance entre Miguel Ángel Russo y Rosario Central. ¿En qué pensó Mario Zanabria para hacer abandonar a sus dirigidos?

Todo lo que pude sentir, todo está sellado en mi alma reza esa bellísima canción de Fito Páez que es La rueda mágica. Y este partido es inolvidable, por diferentes razones of course, para ambas hinchadas. El clásico rosarino es brutalmente insensible y en el cual hay más miedo a perder que voluntad de ganarlo. Porque Rosario es una ciudad difícil en términos futboleros y nadie cede un ápice. Por eso la decisión de Mario Zanabria es inentendible hasta el día de hoy. Hay hechos y situaciones en la vida que nos marcan y definen para siempre. En muchos casos esto se transforma en un estigma con el cual habrá que convivir por el resto de nuestra existencia mientras que en otros casos sirven para sentar un precedente, dar un impulso hacia adelante y recordar esa fecha por toda la eternidad.

El Chacho y el Polillita, si sos canalla no necesitás los apellidos.

Todo eso sucedió hace veintitrés años atrás en el Gigante de Arroyito, el día que Central fue más canalla que nunca y el día que Newells no se animó a caer de pie y tiró la toalla. Lo que es innegable es que a ambos clubes esa fecha los marcó para siempre… No hay bochorno más grande para un deportista que tener que hacer cosas que no quiere. Es cierto que ese día Newell’s tuvo cuatro expulsados y que estaban siete contra diez con veinticinco minutos por jugarse pero hubiese sido más digno caer dentro de una cancha. Por eso se conoce a este clásico rosarino como El día del abandono.

Ruben Da Silva abre el marcador a los dos minutos de juego. Newell’s ya estaba entregado…

El pacto de amor entre Miguelito y la acadé

Ese día sucedió algo extraordinario porque fue cuando comenzó el romance entre Miguel Ángel Russo y el pueblo canalla. Claro que nadie imaginó durante la semana que habría diferencias tan notorias entre un equipo y otro. Porque Rosario Central salió decidido a ganar el clásico desde el arranque y Newell’s tuvo una actitud por demás timorata. El canalla aplastó a la lepra sin ningún tipo de contemplaciones y eso repercutió en el ánimo de los jugadores visitantes que fueron expulsados uno por uno.

Miguelito se recibió de ídolo canalla en este partido y revolea el saco como la Sole

Algo grande se estaba gestando

Mariano Dalla Libera, Julio Zamora, Julio Saldaña y Claudio París se fueron a las duchas antes de tiempo y los acompañó el Polillita Da Silva para quedar siete contra diez. Esa ventaja numérica por parte de Rosario Central era demasiado importante y podía traer una catarata de goles para sellar un resultado histórico. Pero Mario Zanabria se equivocó ya que al abandonar el clásico rosarino les dejó servido en bandeja al rival las gastadas de por vida. Hubiese sido mucho más honroso perder por una goleada abultada como le pasó a Gimnasia con Estudiantes (el famoso 7-0 para el pincha) que abandonar cobardemente el Gigante de Arroyito.

La puesta en escena está consumada, Roberto Ruscio marca la mitad de la cancha y finaliza el partido.

Nunca hay que darse por vencido

Una de las cosas más importantes que me enseñó el rugby es a pelearla en cualquier momento y circunstancia. Directamente me hubiese negado a acatar una orden de esa naturaleza porque siempre jugué para ganar y si me tocaba perder tenía que tener la suficiente altura moral para aceptar un resultado. Porque es solamente un juego y los juegos no se abandonan…

Fotos: gentileza El Gráfico y La Capital

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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