El mes que D10S bajó a la Tierra… Parte 2

Segunda entrega del maravilloso mundial de México 86 ganado brillantemente por nuestra selección. El cambio de algunos nombres y de sistema táctico. La consolidación del equipo y el nacimiento de la leyenda. El error de no haber llevado al Pato Fillol y la demostración de cuan importantes eran Burru, Brown, Ruggeri, Olarticoechea y Valdano.

Argentina clasificó sin ningún tipo de sobresaltos a los octavos de final de la copa del Mundo 86 ya que se impuso en la fase de grupos a Corea del Sur por 3-1 y a Bulgaria por 2-0 mientras que empató con Italia, campeón del mundo vigente en ese momento, 1-1 quedando primera en su grupo (junto con el rendimiento del equipo fueron las dos primeras sorpresas de este mundial para los argentinos) y teniendo que jugar contra uno de los mejores terceros: nada menos que Uruguay en una nueva reedición del clásico rioplatense.

Fue un partido trabado e intenso en el cual se corrió mucho, se jugó poco y sobró pierna fuerte…

Fue un partido cargado de ansiedad pero jugado de manera bastante limpia teniendo en cuenta que era un partido eliminatorio y uno de los clásicos más picantes del fútbol mundial. Jugaron fuerte pero sin mala intención. Ese fue el juego que propuso Uruguay y en el cual se prendió Argentina en varios paisajes del encuentro pero cuando pudo desplegar su fútbol fue muy superior a los yoruguas ya que Diego, Valdano y Burruchaga, cuando tocaban rápido, abrían grietas enormes en la defensa uruguaya y por eso no extrañó cuando Pedro Pablo Pasculli definió magníficamente frente al desesperado intento de achique del arquero Fernando Alvez tras una gran jugada colectiva.

En el segundo tiempo la superioridad argenta fue mayor debido a los espacios que dejaba Uruguay atrás y que fueron bien explotados por los argentinos pero la definición fue horrible ya que erraron varios goles sin contar el tanto que el árbitro Luigi Agnolin le anuló a Diego cobrándole un planchazo inexistente… Fue triunfo argentino con el agregado de la segunda amonestación a Oscar Garré que derivaría en el ingreso del Vasco Julio Jorge Olarticoechea y el nacimiento del 3-5-2…

Cuantas cosas, ciertas o no, se hablaron y se hablarán sobre este partido frente a Inglaterra. En la previa de este encuentro intervinieron ambos gobiernos muy solapadamente para calmar los ánimos ya que los hechos acaecidos en el Atlántico Sur cuatro años antes reclamaban una suerte de justicia romántico-deportiva por parte de nuestra sociedad.

Y pese a ser un partido de fútbol así lo entendieron y lo jugaron estos chicos en cuanto a la actitud y el compromiso con el equipo. Es para destacar que ambas alineaciones se comportaron dignamente porque no se jugó con más vehemencia que la habitual en la época y que no hubo mayores disturbios y encontronazos. Más allá de la cuestión política previa, los protagonistas se comportaron admirablemente dentro del campo de juego.

El HMS Coventry agoniza luego del ataque llevado a cabo por los A-4 Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina el 25 de mayo de 1982.
Diego se saluda con Peter Shilton. Este encuentro marcaría para siempre a ambos.

No olvidemos dos detalles muy importantes de este encuentro: el primero y más obvio es la altura ya que el DF está a 2.240 metros sobre el nivel del mar y el segundo es el calor y el horario del partido ya que para acomodar la transmisión de la televisión a los horarios europeos el partido se jugó a las 12 del mediodía mexicano, una locura…

El primer tiempo del doparti fue tenso y trabado en el cual no se pudieron sacar ventajas ninguno de los dos con alguna que otra acción destacable pero nada importante y nadie preveía lo que sucedería en los segundos cuarenta y cinco minutos…

Ni bien arrancó la segunda parte comenzaron las emociones ya que el seleccionado nacional se hizo de la pelota y obligó a retroceder a Inglaterra hasta las cercanías de su área mayor hasta que en cinco minutos sucedieron dos jugadas que cambiaron el mapa futbolístico para siempre: a los seis minutos Diego intenta hacer una pared con Valdano pero Hodge (¿qué demonios hacía ahí defendiendo cómo un central?) la rechaza hacia atrás y en ese momento millones de seres humanos alrededor del globo presenciamos un acto de ilusionismo en directo porque si bien se notó un movimiento extraño nadie afirmó fehacientemente que el gol haya sido con la mano. Una pequeña revancha en la cual David vencía a Goliat (acá lo explico mejor) y Argentina se ponía 1-0 pese a las protestas (justificadas en este caso) de Peter Shilton y compañía…

Diego está a un segundo de transformarse en D10S…

Lo que siguió fue un monumental pedido de disculpas con pelota en movimiento ya que el simple mortal conocido como Diego Armando Maradona apiló a seis jugadores ingleses en un slalom interminable de sesenta metros (gracias Nano por haber ideado el plan adecuado para que no les falte aire…) dejando desparramado en el piso como si fuese una pésima caricatura al bueno de Peter y hacer el mal llamado gol del siglo ya que se debería titular como el gol del milenio. Y no vengan ahora a hacer comparaciones absurdas sobre este tanto ya que el patadón más suave que se comió Diego apuntaba al pecho… 2-0 y cada rincón de nuestro país era una fiesta por la clasificación a semis sin sufrir tanto. Stop.

Su paso a la inmortalidad ya está consumado, muere Diego y nace D10S.

En el banco inglés estaba John Barnes, un rapidísimo y potente wing izquierdo del Liverpool que podía traerle muchos problemas a la defensa argentina si entraba ya que el novedoso 3-5-2 argentino le faltaba fluidez de movimientos y por allí podía haber un problema en el sector derecho de la defensa.

Play. El DT Bobby Robson se juega la última carta haciendo entrar a John Barnes para que juegue los últimos quince minutos del encuentro (menos mal porque si no era un problema mayúsculo para una defensa bastante pesada como lo era la argentina con José Luis Cucciuffo, el Tata Brown y el Cabezón Ruggeri) y que ataque por el sector de Cucciuffo ya que en el mano a mano el player inglés era mucho más rápido…

En los minutos que estuvo en cancha Barnes tiró unos quince mil centros que desnudaron las limitaciones de Nery Alberto Pumpido a la hora de salir a cortar centros y anticipar las jugadas. Así como Menotti reconoció que haber dejado fuera del mundial 78 a Diego fue un error para Bilardo no haber convocado a Ubaldo Matildo Fillol fue aún una falla más grave que no lo pagó más caro porque la estructura colectiva sostuvo al arquero…

Uno de los centros del susodicho Barnes terminó en la cabeza de Gary Lineker para descontar previo achique espantoso de Pumpido y ponerle más pimienta al partido mientras que otro terminó con el Vasco Olarticoechea dentro de su propio arco luego de birlarle con un nucazo el empate nuevamente a Lineker. Final del partido y la Argentina era nuevamente semifinalista de un mundial de la manera más inesperada ya que en la previa del mundial nadie daba dos mangos por este equipo. Por suerte para nosotros esta historia continuará…

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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