El Millo hizo pesto con el Verdão pero no le alcanzó

River Plate aplastó al Palmeiras con un más que mentiroso 2-0 en un atractivo encuentro jugado en São Paulo con goles de Robert Rojas y Rafael Santos Borré. No le alcanzó para clasificar a la final de la Copa Libertadores por el desastroso encuentro jugado en nuestro país. Para el hincha del Millo siempre son importantes las formas en que se gana, por eso se sienten orgullosos de su equipo. El VAR es un mamarracho.

River Plate tenía por delante una tarea titánica y casi imposible como lo era revertir las tres pepas recibidas en el partido de ida jugado en Avellaneda por las semifinales de la Copa Libertadores 2020. Claro que nadie imaginaba que el equipo del Muñeco domine a voluntad los cien minutos que duró el match. Convengamos que el Verdão ayudó a que así sea porque fue una sombra del equipo astuto y artero que vimos en la cancha de Independiente en el partido de ida. ¿Esto sucedió por culpa de River o por decisión propia? Un poco de cada cosa. El Millo no tenía otra opción que ir a matar o morir futbolísticamente en São Paulo. Y murió de pie, con una dignidad de la que pocos equipos en el mundo pueden hacer gala.

Y lo hizo aplastando a su rival desde el juego pese a que el VAR en las ocasiones que debió revisar las jugadas le quitó ritmo a River y favoreció a los brasileños. No desde los fallos si no porque revisando tan puntillosamente las jugadas (creo que descubrieron un offside de Valdanito Crespo en la Copa del 96, son unos chantas) le enfriaron el partido al equipo argentino. El VAR es una mierda como está implementado, deberían aprender del rugby. Mejor tratemos de hablar (o de escribir) de fútbol…

Robert Rojas mete el cabezazo que abrirá el marcador en el Estadio Allianz Parque.

Lo metió contra su arco

Antes de los cinco minutos de juego se produjo la acción que pudo haber sentenciado la serie a favor de los brasileños. Franco Armani (es un arquero muy irregular para mis gusto con grandes actuaciones y terribles errores al mismo tiempo) se anticipó notablemente a Rony y abortó la chance del Verdão. En ese instante se terminó el partido para el Palmeiras ya que River lo obligó a retroceder y a refugiarse peligrosamente muy cerca de su arquero Weverton.

El Millo comenzó a hacer circular la pelota, Enzo Pérez estuvo activo por demás (el mediocampo brasileño jamás lo fue a buscar para no desarmar el sistema defensivo) y condujo acertadamente a su equipo. Nacho Fernández recuperó parte de su nivel e hizo jugar a todos sus compañeros. Gonzalo Montiel hizo un surco por la banda derecha y Nicolás De La Cruz se encargó de ser el socio de Nacho para abastecer a Matías Suárez y Rafael Santos Borré. Robert Rojas como líbero y Paulo Díaz y Javier Pinola como stoppers ofrecieron una gran firmeza en la última zaga que le permitió a sus compañeros concentrase en tareas ofensivas.

Matías Suárez toca la pelota que Rafael Santos Borré transformará en el segundo gol de River. No le alcanzó al Millo.

Una ráfaga de goles

Primero Robert Rojas metió un cabezazo precioso con el parietal izquierdo para abrir el marcador y allí el Palmeiras, que no pasaba la mitad de cancha, se vino abajo. Gabriel Menino era un gatito domesticado comparado con el match que jugó en nuestro país, Luiz Adriano estaba parado de 5 y y el resto del equipo brillaba por su ausencia. El gol de Rojas fue un golpe de nocaut para el conjunto dirigido por el portugués Abel Ferreira que no reaccionó.

Palmeiras cometió el peor error posible: sintió miedo. Después de la actuación en Buenos Aires es lógica que se haya sentido intimidado por su rival. Para peor perdió a su capitán Gustavo Gómez antes del final del primer tiempo. Y acto seguido llegó el segundo gol de la noche. Centro de Nicolás De La Cruz que matías Suárez le pifia el remate y la pelota se va hacia el segundo palo lejos de Weverton y allí aparece Rafael Santos Borré para meterle un frentazo suave y desatar la locura en en la Argentina. 2-0 a favor y un tiempo por delante…

Franco Armani esta vez tuvo una actuación decisiva, no cometió errores y siempre dijo presente. Si tuviera más regularidad sería un arquerazo.

El bendito VAR

Nicolás Gallo fue el juez del VAR en este encuentro y su papel fue más que lamentable. No por sus fallos sino por la lentitud en la resolución de las jugadas polémicas y por morfarse intencionalmente un penalazo a favor el Millo en los minutos finales del encuentro. Este muchacho ya tuvo problemas con el Millo en el partido de ida con Nacional y acá no quiso ser menos. El celo que puso en buscar posibles faltas de River es llamativo. ¿Hubiese puesto el mismo empeño si las faltas eran dentro del área de River? Cuanto lo dudo, hubiese dejado que Esteban Ostojich convalide la acción en contra.

Siempre digo lo mismo: un juez puede equivocarse para los dos lados y no voy a pensar mal de él, hay que saber convivir con el error. Pero cuando son todas para el mismo lado me permito dudar y pensar en alguna hijaputez por parte del colegiado… ¿Cómo hizo para ver el offside de Rafael Santos Borré en la acción del gol de Gonzalo Montiel pero no le pareció acción de penal la tremenda murra en la cara de Weverton a Paulo Díaz?

Paulo salta hacia arriba para cabecear la pelota pero el arquero del Palmeiras salta hacia arriba y hacia adelante y le mete una tremenda piña que es penal. Los árbitros amonestan a los jugadores por simular pero para que cobren un penal debe caer como si fuese alcanzado por una salva completa del Missouri con sus cañones de 406 milímetros. Y Díaz pecó de ingenuo por no tirarse al piso.

Enzo Pérez fue el titiritero del equipo de Nuñez, jugó en un gran nivel.

No todos caen de pie

Lo mejor del Millo fue su actitud. En lugar de llorar, quejarse, darse por vencido o ir a ganar de guapo fue a jugar con sus más que sobrados argumentos futbolísticos. Y dejó muy chiquito al Palmeiras. Tal es así que el Verdão quedó como un finalista miedoso y deslucido. El equipo de Marcelo Daniel Gallardo seguirá haciendo historia, es el campeón sin corona de esta copa pese al horrible partido de la semana pasada. Y quienes amamos el fútbol os sacamos el sombrero ante el Muñeco y su equipo. ¡Qué viva el fútbol!

Fotos: gentileza Conmebol y Prensa River Plate

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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