El periotermismo le hace mal al fútbol…

El desenlace de la apasionante definición de la Superliga 19-20 puso en evidencia a muchísimos periodistas partidarios que no se quejaban cuando los equipos que siguen eran favorecidos. Coherencia muchachos porque hicieron un papelón…

El fin de semana pasado dejó mucha tela para cortar respecto al increíble campeonato que perdió River (insisto, lo perdió solito) a manos de su archirival ya que muchos colegas se olvidaron que antes que nada son periodistas y deberían tratar de ser lo más objetivos posibles. ¿Por qué salgo con los tapones de punta? Simplemente porque muchos de los periodistas partidarios de River Plate salieron a vociferar en contra de Patricio Losteau por su vergonzoso arbitraje en Tucumán (no jodamos, el offside de Borré no existió, el penal a Nacho Fernández fue clarísimo y el de Scocco perdió toda legitimidad porque se tiró como si le hubiese tirado una salva completa el Bismarck con sus cañones de 381 mm) sin fijarse en lo ocurrido (memoria selectiva que le dicen) en la final frente a Rosario Central de la Copa Argentina 2016 cuando fueron absolutamente beneficiados por el arbitraje de… ¡oh casualidad! Patricio Losteau cuando cobró dos penales insólitos (de esos hay treinta por partido y no se cobran nunca aunque la actuación de Dylan Gissi es indefendible) y al canalla no le cobró un penal más grande que el estadio Mario Alberto Kempes cuando Leo Ponzio le hizo un tackle alto a Teófilo Gutiérrez y cayeron abrazados dentro del área chica. Siempre digo que Losteau fue más sutil que el impresentable de Diego Ceballos (el juez que perjudicó a Central contra Boca en la final del 2015) pero igual de efectivo ya que el ganador de esa final clasificaba a la Copa Libertadores 2017 y no podía ser Rosario Central porque el único «grande» clasificado era San Lorenzo de Almagro.

¿Qué quiero señalar con esto? Que los únicos beneficiados por los árbitros de manera sostenida y sistemática son los denominados «cinco grandes» para la prensa porteña que unos cuantos colegas del interior (la mayoría lamentablemente) repiquetea sin analizar nada de nada. Claro que los problemas comienzan cuando chocan dos planetas del tamaño de River y Boca entonces sus periodistas partidarios no solamente agreden al resto y lo ningunean sino que también se quejan vehementemente si creen que sus equipos fueron perjudicados pero se olvidan que casi nadie resiste un archivo… Cuando Rosario Central quiso cambiar todo luego del escandaloso arbitraje de Ceballos no lo apoyó ningún club de peso porque sabían que se terminaban sus privilegios y hasta se mofaron de Luciano Cefaratti en 2016 cuando pidió tocar las bolillas del sorteo del árbitro para el partido de cuartos de final de la Copa Argentina de ese año frente a Boca. El periodismo se burló del hecho pero no condenaron nunca de manera contundente el accionar de Ceballos…

Los problemas del arbitraje argentino son tan viejos como las bajadas de línea del periodismo de la capital de nuestro país pero en vez de ayudar a superar esta instancia para que nuestro fútbol crezca se dedican a termear como los hinchas de todos los equipos. Si quieren que los campeonatos sean limpios y que no haya objeciones morales a los ganadores empiecen denunciando y sosteniendo en el tiempo los abusos y privilegios, recién ahí les creeré ya que mientras tanto solamente los veo defender intereses individuales…

Gonzalo Ferrer

Periodista, ex rugbier. D10S, Ferrari, Queen y Su Majestad en ese orden. Rock, literatura, cine. Entusiasta de casi todo deporte que se juegue con una pelota. Nieto de quien armó el plan para ganar México 86.