domingo 8 diciembre 2019

¡Empatados en todo!

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En un encuentro entretenido y picante, Atlético Tucumán y Newells empataron 2-2 en el estadio José Fierro de la capital tucumana. Javier Toledo marcó por duplicado para los locales mientras que para la lepra lo hicieron Maxi Rodríguez de penal y Luis Leal. Sobre el final hubo un festival boxístico  a cargo de Rodrigo Salinas y Yonathan Cabral por el cual ambos se fueron a las duchas antes de tiempo.

Fue un partido de ida y vuelta con la premisa de ganarlo por parte de los dos equipos por diferentes razones, el decano para seguir prendido arriba y Ñuls porque necesita sumar de a tres de manera urgente por su acuciante actualidad con el promedio. Empezó un poco mejor el local, con juego más directo y sin transiciones pero no pasó demasiado hasta el minuto 23 cuando Luis Leal recibe un pase de Mauro Formica, desborda y la cruza hacia el área chica para que Lucas Albertengo, sin marcas y  con Cristian Lucchetti vencido, estrelle la pelota contra el palo izquierdo, la recupera Ariel Rojas que saca un bochazo largo, la peina Gonzalo Castellani para que Lucas Melano se disfrace de Usaint Bolt y meta una corrida memoraable arrancando desde su campo (el pobre Julián Fernández solamente pudo tomarle el número de la camiseta) hasta el área leprosa para tirar un centro atrás (¿alguien conoce algo más letal que esto en el fútbol?) que recogió Javier Toledo solo ya que Fabricio Fontanini perdió la marca para meter el 1-0 para los tucumanos. Toda esta secuencia ocurrió en no más de quince segundos de manera vertiginosa ya que el deca pasó del 0-1 (no me pidan que explique lo inexplicable respecto a la forma insólita en que Albertengo define mal…) al 1-0 justificado hasta ese momento. Luego del gol Atlético se tomó un respiro que aprovecharon los rosarinos para crecer en su juego e incomodar a Lucchetti hasta que llegó el penal absurdo, innecesario e infantil de Bruno Bianchi para que Maxi Rodríguez ponga el 1-1 y se vayan al descanso.
En la segunda parte el local golpeó de entrada con un centro pasado de Luciano Monzón para que Guillermo Acosta la busque por el segundo palo y la meta al corazón del área chica (hola de nuevo Fabricio) para que Javier Toledo de palomita nuevamente ponga en ventaja a los tucumanos por 2-1. En ese instante el deca lo tuvo a su merced al partido ya que Newells no reaccionaba pero no supo rematarlo y así como Fabricio Fontanini tuvo un partido horrible Bruno Bianchi  no se quedó atrás (hay que aplaudir a Ricardo Zielinski por hacer rendir a un jugador limitadísimo…) ya que habilitó hasta a Cucurucho Santamaría (¿no lo viste jugar? Era wing derecho y era un crack) para que la lepra lo empate.  La secuencia de la jugada fue así: recibe la pelota el inoxidable Maxi por el centro mientras conduce el ataque y de pronto queda un hueco a su derecha y mete una bocha deliciosa para Angelo Gabrielli quien avanza unos metros y tira un centro al corazón del área que Luis Leal solito, Bruno Bianchi no solamente quedó enganchado en la jugada (¿quién era el último hombre que tenía que pegar el grito para salir y dejar fuera de juego a los players de de Newells?) sino que no lo persiguió al portugués y levantó la manito para pedir un offside inexistente. 2-2 y ahí cambió el trámite del partido ya que Newells tuvo dos chances clarísimas luego de la interrupción del partido por el combate de fondo entre Rodrigo Salinas y Yonathan Cabral que se fueron correctamente rajados (¿tenía otra opción?) por el árbitro Pablo Echavarría luego del festival de piñas, arañazos e insultos cometidos por estos dos irresponsables que deberían comerse seis o siete fechas cada uno. Para el decano termina el año con un invicto de nueve partidos mientras que al equipo del parque Independencia le queda un compromiso más frente a Independiente porque ese partido de la segunda fecha fue postergado por la participación del rojo en la Copa Sudamericana.

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