La muralla verde

Los dirigidos por Rassie Erasmus hicieron un culto de la defensa y a partir de allí consolidaron su juego para vencer a Japón por 26-3 en el Ajinomoto Stadium e instalarse en semifinales donde jugarán ante Gales el próximo fin de semana. 

Los Springboks jugaron contra Japón uno de los encuentros válidos por cuartos de final de WRC 2019 con el antecedente fresco aún de la derrota en el mundial 2015 (34-32 con try japonés en la última jugada del partido) y por lo tanto tomaron los recaudos necesarios (adaptados a estos tiempos donde el crecimiento nipón en el rugby es exponencial y ya se habla que en unos años integrará el Rugby Championship) para no sufrir otro dolor de cabeza y una eliminación temprana. El  partido estuvo claramente diferenciado en dos partes bien delimitadas por el entretiempo. El primer tiempo fue todo del local a excepción del marcador ya que luego de un scrum a favor de los sudafricanos, su número 9, Francois Faf de Klerk amagó abrir la pelota pero decidió jugarla hacia el ciego donde la esperaba Mapimpi quien eludió un triste intento de tackle del apertura japonés Tamura (tiene menos tackle que yo en mi época de player…) para asentar el primer try del partido y abrir el marcador. Los nipones siguieron yendo al frente aunque les faltaron un poco más de precisión en velocidad y viveza para desarticular el sistema defensivo sudafricano basado en el tackle a destajo y en el enlentecimiento de la pelota en la salida de los rucks. Más tarde Tamura convirtió un penal para poner 5-3 el marcador e ir al descanso en busca de energías para intentar dar el batacazo más importante de este mundial. Dijimos que los Springboks aprendieron la lección del mundial pasado y por eso salieron a jugar más decididos en ofensiva sin descuidar la parte defensiva. El scrum no les había funcionado con claridad en el primer tiempo pero lo corrigieron y empezaron a ganar casi todos los duelos en esta instancia y en el line obteniendo pelotas de calidad. El maul fue otro punto destacado, el try de Faf de Klerk es para enseñarlo en las divisiones menores ya que el pack sudafricano arrastró cuarenta metros a los japoneses hasta que sacaron la pelota con la defensa nipona desarmada y el medio scrum sólo tuvo que meterle un hand off a un rival para marcar, y así minar la moral de los locales e ir cimentando, punto a punto, el pase a semis. Handre Pollard empezó a ser efectivo y metió tres penales y una conversión mientras que Makazole Mapimpi anotaba otro try para sellar el marcador en 26-3. Los Boks fueron unos justos y merecidos ganadores ya que sin brillar saben lo que tienen que hacer en todo momento, su plan de juego lo llevan a cabo a la perfección y por más fácil que parezca esto, llevarlo a cabo es extremadamente difícil. Ahora le espera un difícil encuentro ante Gales par ir en busca de su tercer título mundial.

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