La última epopeya. Parte 2.

Luego de clasificar de manera angustiosa a octavos de final a nuestra selección el destino le puso un infierno amarillo por delante: Brasil, a quien nunca había podido vencer en mundiales y venía en alza como el gran candidato al título que era. Pero entre Goyco, los palos y la actitud demostrada por el equipo nos tenían preparada una sorpresa mayúscula. El gol del Cani fue el más gritado en la historia de nuestra selección.

Para poder gozar primero hay que saber sufrir dice esa maravillosa letra de Naranjo en flor interpretada por el Polaco Roberto Goyeneche. ¿Quién no soñó en ganarle a su rival de toda la vida en los últimos minutos y con un sufrimiento extremo durante el partido? Para todo futbolero de bien esta es la situación soñada toda la vida. Y encima hacerlo con la única jugada maradoniana que Diego pudo regalarnos en este mundial. Definitivamente el combo cierra por todos lados. Brasil encaró el partido sabiéndose superior pero sin el convencimiento necesario para querer ganarlo. Treinta años después lo descubrí ya que en ese momento solamente vi mucho vértigo hacia un solo lado. Literalmente nos cascotearon el rancho durante los primeros cuarenta y cinco minutos de una manera pocas veces vista en un match entre dos campeones mundiales.

Sus ataques parecían hechos más por inercia que por convicción (¿cuántas veces terminaron mal las jugadas pese a su abrumador dominio hasta el borde del área grande argentina?) y eso resultaría letal para sus aspiraciones junto al sistema elegido por su DT Sebastião Lazaroni, el 3-5-2 bilardista, ya que pese a su dominio del juego el Scratch jamás entendió el sistema porque no está en su ADN futbolístico jugar de esa manera.

Su líbero Mauro Galvão era un central un poco torpe y pesado que le costaba cerrar por detrás de los stoppers y debió lidiar con la lentitud extrema de Ricardo Rocha para marcar tanto a D10S (jugó enchufadísimo pese a su maldito tobillo) como a Claudio Paul Caniggia mientras que Ricardo Gomes estaba desperdiciado sobre la izquierda ya que tenía los recursos físicos y técnicos para ser el líbero titular de ese equipo.

Tanto Jorginho como Branco (¿será cierto lo del Rohypnol en el bidón?) tenían mayor predilección por ir que por volver a ocupar posiciones defensivas. Pero entre Alemao y Dunga se repartieron la mitad de la cancha ejerciendo una presión constante que siempre agarraba a nuestro equipo en campo propio. Quien recuperaba la bocha se la pasaba a Valdo para iniciar los ataques que fueron desperdiciados uno por uno por falta de punteria, las manos de Goycochea, los palos y algunas desinteligencias ofensivas.

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Dunga encima de Diego mientras los rodean Basualdo, Burru, Troglio y Olarticoechea. Pesé a sus problemas en el tobillo D10S jugó un buen partido.

Puedo asegurar sin temor a equivocarme que en ese momento sentí que el partido se jugaba con un solo arco y el campo de juego estaba groseramente inclinado hacia Goyco. Era tal la asfixia que Argentina no podía pasar la mitad de la cancha mientras que Brasil tuvo siete situaciones clarísimas de gol en este primer tiempo que por diferentes razones no entraron (me voy a poner místico y digo que no era el día para que Brasil gane) y que terminaron minando su confianza más allá de ser inmensamente superiores a lo largo de esos interminables primeros cuarenta y cinco minutos. Los players llegan al vestuario completamente aturdidos por la situación mientras esperaban una charla técnica por parte del doctor que jamás llegó. Cuando enfilaban hacia el field para encarar la segunda parte los llama y les dice: «si se la seguimos dando a los de amarillo perdemos», esa frase fue suficiente para despertar al equipo y que se decida a plantear el encuentro de otra manera.

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Diego está a punto de darle un precioso y preciso pase al Pájaro Caniggia para que anote. Mientras tanto íbamos cargando los pulmones con aire porque ya sabíamos el final de la jugada…

Debido al desgaste producido en la primera etapa Brasil bajó el ritmo y Argentina pudo salir rápidamente del asedio amarillo para pisar el área defendida por Taffarel. El encuentro se hizo más equilibrado pese a que en la misma jugada Goyco salvó dos veces el arco argentino ante remates de Careca y Alemao que además pegaron en el travesaño. Sí, cierta parte de mi cuerpo se puso preguntona ante este comienzo ya que parecía que los brasileños finalmente iban a poder esquilar la oveja y llegar al alargue en esas condiciones era más una proeza digna del general Aníbal que el de estos once futbolistas que aguantaban la tempestade amarela de cualquier manera. Goycochea se hacía el boludo en todos los saques de arco y los jugadores quedaban un largo rato tirados en el piso cuando recibían un foul o estiraban los laterales de una manera asombrosa.

Caniggia scoring v Brazil - La última epopeya. Parte 2.
El Pájaro acaba de convertirse en un ídolo popular tras su majestuosa definición ante Taffarel.

Luego de ese remate de Alemao, Brasil se desinfló totalmente e iban sólo seis minutos del segundo tiempo. Era cuestión de ver si los jugadores se despertaban porque corrían siempre de atrás. Comenzaron a crecer Troglio, Basualdo, Burruchaga y Olarticoechea que acompañaron mejor a Diego y a Caniggia y al rato salió Troglio para poner a un delantero bien definido como Caldera Calderón, socio de Di10S y de Ramón Díaz en ese inolvidable título juvenil de Japón 79.

Argentina se paró de otra manera y despacito comenzó a merodear las inmediaciones del área de Claudio Taffarel. Primero fue Burruchaga con un hermoso remate bajo de media distancia que el 1 brasileño mandó al corner. Pero en la siguiente jugada Diego arranca atrás de la mitad de la cancha dentro del círculo central y deja fuera de combate a cuatro oponentes con su pique corto sin que Alemao lo pueda bajar, avanza unos metros solo porque nadie se animaba a ir a buscarlo más arriba (¿te acordás lo que dije más arriba de poco aceitado que tenían el 3-5-2?) hasta que sale a cortarlo Ricardo Rocha por delante y más atrás lo esperaban Mauro Galvão y Ricardo Gomes mientras que El hijo del viento hacía la diagonal desde el medio hacia la izquierda para recibir el milimétrico pase ¡de derecha! de Diego, encarar a Taffarel y dejarlo out con un quiebre de cintura para que la pelota bese la red del arco vacío. Lo increíble estaba ocurriendo, David le ganaba a Goliat y lo dejaba al borde de la eliminación.

Nunca más en mi vida grité tanto un gol de nuestra selección como ese día, fue orgásmico. Así de simple. Luego Diego tuvo el segundo con un tiro libre por falta a Basualdo (Ricardo Gomes se fue a las duchas por esa acción) pero su brillante remate fue motivo de una monumental atajada de Taffarel. Llegaron el final del partido y la vuelta olímpica de Ruggeri en el estadio Delle Alpi siendo estos momentos imborrables para quienes pudimos vivirlo ya que era la primera vez que se le ganaba a Brasil en un mundial. Después de este partido ya podíamos decir que Argentina estaba hecha en este mundial pero faltaba que aparezcan las manos mágicas de Goyco y su inesperado ascenso a ídolo popular.

Gonzalo Ferrer

Periodista, ex rugbier. D10S, Ferrari, Queen y Su Majestad en ese orden. Rock, literatura, cine. Entusiasta de casi todo deporte que se juegue con una pelota. Nieto de quien armó el plan para ganar México 86.

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