La última epopeya, parte 4

Spoiler alert: esta crónica no es para tibios ni gente políticamente correcta. Argentina llegó nuevamente a una final contra todo y contra todos. Alemania estaba dispuesta a vengar la derrota del 86 pero la única manera que tuvo de ganar el partido fue con un insólito penal cobrado por Edgardo Cobremal. La diferencia entre picardía y maldad absoluta. Eliminar a Italia nos costó muy caro…

Bronca. Indignación. Dolor. Angustia. Puedo seguir describiendo durante horas lo que sentí aquel 8 de julio de 1990 en ese maravilloso invierno tucumano al ver al impresentable Edgardo Codesal cobrar ese penal a favor de Alemania cuando solamente quedaban seis minutos de juego ya que era virtualmente imposible que el equipo capitaneado por Diego Maradona pudiese revertir el resultado. Ese robo a mano armada lo pudo ver todo el planeta en vivo y en directo. La semana pasada tuve un deja vú ya que todos esos sentimientos se apoderaron de mí al ver nuevamente el partido. Y el dolor sigue siendo inmenso e intenso porque esta herida aún es difícil de cerrar para quienes pudimos vivir ese mundial.

Y voy a explicar cual es la gran diferencia con respecto a D10S y el gol con la mano frente a Inglaterra en el mundial 86: Diego engañó al árbitro (y a todos nosotros, of course) quien cobró el gol de buena fe pero recién se descubrió esta picardía cuando el mismísimo Pelusa la confesó unos años después. Mientras tanto todos compramos que el gol fue lícito aunque en este caso Cobremal perjudicó de manera adrede a la Argentina ya que unos minutos antes ignoró olímpicamente un penalazo de Lothar Matthäus sobre Gabriel Calderón estando a tres metros de la jugada y luego no tuvo mejor idea que cobrar un penal a cincuenta metros de distancia cuando se ve claramente que Sensini desvía la pelota al corner. Esa es la gran diferencia entre la picardía de DAM y la hijaputez cometida por este tipo que jamás reconoció ni siquiera como una equivocación su proceder escudándose en una pátina moral que no tiene, simplemente es una basura de persona. Todos nos equivocamos pero cuando un árbitro se equivoca para un solo lado la cosa ya toma otro cariz. Mejor vamos por un rato al partido…

Diego saluda a Lothar Matthäus antes del comienzo del encuentro mientras Codesal aún no era Cobremal

Argentina salió diezmada a la cancha ya que faltaron en la formación titular Julio Jorge Olarticoechea, Ricardo Giusti y Claudio Caniggia por las sanciones que recibieron en la semi frente a Italia (parte 1 y parte 2) en Nápoles. El trabajo quirúrgico de don Vautrot rindió sus frutos… Demasiadas ventajas para plantear un partido pensando en el arco de Bodo Illgner. Un equipo en el cual jueguen Néstor Lorenzo, Pedro Monzón y Gustavo Dezotti es imposible que gane un mundial, por eso el agradecimiento eterno a Bilardo que tuvo que jugar con estos tipos y llegó a una final… Sigo insistiendo que si jugaban la final el Cani, el Vasco y el Gringo, Alemania no le ganaba a la Argentina.

Durante la primera etapa los alemanes se mostraron un poco más sólidos aunque la selección trató de cortar el juego un poco más arriba y salir de contra pero Jorge Luis Burruchaga estuvo peleadísimo con la pelota y eso dificultó que la bocha les llegue lo más limpia posible a Diego y a Dezotti para que puedan aguantarla. Por eso cuando D10S retrocedía unos metros para integrarse al circuito de juego Dezotti quedaba muy solo arriba y fue presa fácil de su marcador Jürgen Kohler. La intención de Argentina era esconderle la pelota a Alemania y hacerla circular como hizo Colombia durante la primera fase cuando empataron 1 a 1.

Medio equipo argentino le protesta a Cobremal

Thomas Hassler arrancó unos minutos atacando por derecha y luego fue sobre el otro sector para aprovechar su velocidad y dejar en ridículo a Néstor Lorenzo en varias oportunidades. Atacaba por las bandas pero enseguida volvía a su posición de volante central para tapar algún posible avance argentino que nunca ocurrió. Convengamos que el player teutón no tenía demasiadas preocupaciones defensivas porque entre Kohler y Guido Buchwald se comieron al Galgo Dezotti y a Diego ayudados por su líbero Klaus Augenthaler que encima le sobró tiempo para excursiones ofensivas… Thomas Berthold y Andreas Brehme eran dos pistones que iban y volvían por las bandas. Con eso y sin jugar un gran partido le alcanzó a Alemania para dominar el partido.

En ese primer tiempo Alemania tuvo muchas aproximaciones pero pocas llegadas francas a posición de gol. Rudi Völler se la pasó cabeceando sin precisión y entrenando para una nueva disciplina olímpica: zambullida en el área que en el complemento le daría pingües beneficios… Todas las pelotas divididas y dudosas eran para el conjunto alemán que así y todo no tuvo una gran cantidad chances para marcar ya que Argentina se cerró bastante bien atrás considerando los players que jugaron…

Die Mannschaft no pudo quebrar nunca a la Argentina y sus llegadas se dieron por medio de centros a la cabeza de Völler y a algún remate de media distancia de Pierre Littbarski. Demasiado poco para un equipo que no sólo era el principal candidato a ganar el título sino que era quien llevaba, sin brillar, las riendas del partido pero el excelente planteo táctico de Bilardo dio sus frutos y se fueron a las duchas con el partido empatado en 0.

Alemania posa para la foto mientras festeja el título, En el 2014 los beneficiarían nuevamente…

El segundo tiempo no pudo comenzar peor para nuestro equipo ya que Oscar Alfredo Ruggeri debió quedarse en el vestuario por esa maldita pubialgia que lo tuvo a maltraer todo el mundial y en su lugar entró Pedro Damián Monzón que tuvo más el proceder de un sicario que de el de un recio zaguero central, el tobillo de D10S y la falta de su uña del dedo gordo del pie derecho lo frenaron del todo y encima se vino un Deutscher Sturm de 150 en la escala que quieras medirlo…

Por suerte para nosotros (y la muy mala puntería de ellos, por cierto) Völler seguía cabeceando horrible y se mostraba más interesado en mostrarle a Cobremal sus progresos en zambullida olímpica que en desnivelar, Littbarski, Matthäus y Hessler la tiraban a cualquier parte menos al arco de Goyco que fiel a su costumbre se seguía haciendo el boludo en cada saque de arco. La más clara la tuvo Klaus Augenthaler pero Serrizuela sacó la pelota de la línea cuando Goycochea, por primera vez en el partido, estaba vencido. Berthold se había ido de la cancha extenuado mientras el equipo alemán había perdido la brújula y dominaba hasta la medialuna hasta que llegó el patadón descalificador de Monzón cuando sólo faltaban 25 minutos para ir al alargue. Pedro Damián Monzón era un buen central en su club pero para ser titular en un mundial le faltaba mucha sopa al igual que a Lorenzo y Dezotti. Llevar a estos jugadores fue un enorme error de Carlos Bilardo. Monzón fue el primer jugador en ser expulsado en una final en la historia de los mundiales.

Este panorama le dio un nuevo envión a las aspiraciones teutonas por un ratito hasta que Gabriel Humberto Calderón pelea y le gana una pelota a Lothar Matthäus en el borde del área pero éste le mete una zancadilla por demás burda que el ginecólogo devenido en delincuente decide ignorar estando a tres metros de la jugada y sin nadie que obstaculizara su visión. No tengo una explicación razonable para darte respecto a este penal no sancionado ya que la falta es clarísima porque el jugador alemán interrumpe la carrera de Caldera con una zancadilla para impedir que se vaya al arco de Illgner. El único motivo que encuentro es que Argentina no podía ser campeón nuevamente ya que desde la lógica es inentendible lo de este tipo. Como habrá sido de alevoso el penal que la transmisión de la televisión internacional no repitió jamás la jugada.

Al ratito avanza Matthäus desde la mitad de cancha y recorre treinta metros sin que nadie lo salga a tapar hasta que le mete un pase en cortada a Rudi Völler quien entra al área apareado con Sensini y cuando va a rematar Roberto se tira y desvía la pelota con su pierna derecha mientras Rudi muestra sus progresos una vez más en su especialidad olímpica: zambullida en el área. El pito, a cincuenta metros de la jugada, corre marcando el punto penal sabiendo que con esa acción liquidaba cualquier posibilidad de recuperación de nuestra selección ya que faltaban seis minutos para ir al alargue. ¿Fue penal? No, no y no. No lo fue porque Sensini barré la pelota primero y Völler se tira apenas siente el pie de Sensini. El error de Boquita fue tirarse al revés cuando debería haber acompañado al player teutón para que la pelota salga ya que no tenía ángulo para sacar un remate peligroso. Le jugó mal su inexperiencia ya que para este mundial estaba verde aún. Después creció y se transformó en un gran jugador. El resto ya lo sabemos: Andreas Brehme ejecuta magistralmente el penal a la derecha de Goyco que no llega por centímetros a desviarla. Partido sentenciado, la expulsión de Dozotti es anecdótica mientras todos mirábamos como fuimos pungueados en el estadio Olímpico de Roma una noche de Un ‘estate italiana

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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1 respuesta

  1. miércoles 10 junio 2020

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