No llegó ni a maullido.

Los Pumas le ganaron a Tonga por 28-12 (lo cual no es ninguna hazaña sino que es lo mínimamente exigible) en un partido donde se invirtieron los roles con respecto al choque con Francia: en el debut,  tuvieron un primer tiempo desastroso y un muy buen segundo tiempo y hoy hicieron un buen primer tiempo y una ho-rri-ble segunda parte, de lo peor que le vimos en años ya que además del desorden generalizado (parecían un ejército en desbandada) no lograron sumar ni un punto. Si el objetivo de mínima (calculo que Ledesma y su staff se pusieron alguno antes de venir a Japón…) es clasificar a cuartos de final no se puede seguir regalando un tiempo por partido y más si el próximo rival es Inglaterra en un partido definitorio ya que no hay más posibilidades de nada si pierden el próximo 5 de octubre en el estadio de Tokio.
Los argentinos arrancaron con todo y rápidamente liquidaron el pleito con tres tries de Julián Montoya y el restante a cargo de Santiago Carreras, todos convertidos por la nueva estrellita de los medios periodísticos de Buenos Aires, Benjamín Urdapilleta (tremendo error cometió en el primer try tongano porque no vio venir su marca y le taparon un kick muy exigido y después le erró en la cobertura) para dejar el resultado 28-0 en apenas veintisiete minutos de juego, hasta ahí el score era lapidario e ilusionante. A partir del error de Urdapilleta que desembocó en el primer try de Tonga, Los Pumas cayeron en el descontrol total, tal vez influidos por el juego áspero, rústico y elemental de los oceánicos más el estado de relajación inconsciente producto del trámite tan favorable en poco tiempo con punto bonus incluido. La segunda etapa fue una obra maestra del terror, digna heredera de Narciso Ibáñez Menta, ya que los sudamericanos se descontrolaron aún más y se la pasaron todo el tiempo cometiendo errores y defendiendo ya que no tuvieron casi ninguna chance de visitar el ingoal rival y terminaron pidiendo que suene la chicharra para ponerle fin a este sufrimiento.
El sábado que viene Los Pumas se juegan la última chance de pasar a cuartos de final ante la poderosa Inglaterra y si el plan de Ledesma y sus secuaces es regalar un tiempo por partido, sólo me queda por decir que están al horno y que no habrá chance de ganar. Si preparan a los jugadores para que no tengan estos altibajos anímicos y puedan jugarles de igual a igual a los ingleses los ochenta minutos se puede soñar con una victoria pero, muchas veces, los sueños terminan en pesadillas…