No nos merecemos esto.

No deja de sorprenderme el triste espectáculo que dieron ayer River y Boca en el Monumental ya que, como muchos, esperaba un partido emotivo, intenso y un poco más abierto. Pero pasaron cosas en la previa que nos hicieron bajar a la realidad de un plumazo. 
Los locales fueron más ambiciosos aunque no supieron romper el catenaccio (¿el DT de Boca le habrá pagado el copyright a Enzo Bearzot? Si bien el mítico entrenador italiano no fue el creador del sistema, fue su máximo exponente ya que sacó campeón a Italia en el mundial 82 con Paolo Rossi  y Gaetano Scirea como grandes figuras) de Gustavo Alfaro que no jugó así por una cuestión de comodidad sino de sentirse inferior al rival de toda la vida. El DT pensó en la conveniencia de su equipo ya que le faltaron dos titulares como Wanchope Ábila (siempre lo quiero en mi equipo) y Toto Salvio, lo cual influyó en el esquema que presentó el entrenador de Boca. El planteo fue jugar con nueve jugadores detrás del círculo central y dejar a Hurtado solo arriba para alguna escapada y posible contra y así tratar de generar algo de peligro, esto es demasiado pobre para un club que siempre busca ser protagonista. 
¿Boca jugó al borde del reglamento? Para nada, solamente hizo un poco de tiempo con Andrada aunque Rapallini pudo haber hecho algo al respecto. Lo que se critica desde este humilde blogcito es la actitud del conjunto de Alfaro y el llanto de algunos periodistas vernáculos que no miden jamás las cosas con la misma vara. Cuando un equipo que no tiene los recursos de Boca va y se cuelga del travesaño en La Bombonera, porque es y se sabe inferior al dueño de casa, estos caballeros lloran como una Magdalena ya que, según su visión, no dejaron jugar al club de la Ribera pero cuando Boca tuvo que hacer eso mismo, lo justifican como si nada. El eterno panquequeo argentino que en este caso los deja más que en offside.
Volviendo al planteo de Boca y tratando de desentrañar el pensamiento de Gustavo Alfaro, también leyó que se vienen dos partidos cruciales por una de las semifinales de la Copa Libertadores y entonces quiso minimizar daños psicológicos que después se pagan caro.
Por el bien del espectáculo y de todo el fútbol argentino deseamos que estos cruces en octubre sean de alto vuelo futbolístico y que clasifique a la el mejor de los dos y no el más timorato.