¿No tienen otra cosa mejor que hacer?

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Como si la novela del motor fuese poco (la FIA aún no se expidió más allá de las normativas técnicas) la Scuderia Ferrari sufrió un nuevo ataque, esta vez de Jos Verstappen, el padre de Max.

Jos Verstappen fue un ignoto piloto holandés que pasó por la Fórmula 1 entre 1994 y 2003 con solamente dos terceros puestos conseguidos a lo largo de su trayectoria. Es más conocido por ser el padre de Max Verstappen que por sus logros a bordo de un auto. Su Benetton-Ford B194 prendido fuego el 31 de julio de 1994 en Hockenheim erizó la piel de todos nosotros ya que los trágicos accidentes de Roland Ratzenberger y Ayrton Senna fueron tres meses antes. Ese lamentable hecho fue su aporte a la historia de la Fórmula 1. En estos días, más concretamente después del Gran Premio de Abu Dhabi, don Jos no tuvo mejor idea que abrir la boca para insinuar que Ferrari hizo trampas con el combustible que había en el auto de Charles Leclerc antes de salir a la pista, concretamente dijo que no era un error de calculo la diferencia entre la medición de la FIA y la declaración del equipo italiano. Los eventos fueron así: luego que Jo Bauer toma las muestras de combustible la FIA abre el pit-lane y le comunican a la Scuderia que hay una diferencia de unos 4,88 kilos de combustible, esto serían entre seis y siete litros de nafta de más que tenía Leclerc en su coche. Ferrari no tenía tiempo de hacer una apelación y los comisarios deciden una eventual sanción para después de la carrera. Al finalizar la carrera, la FIA le impone una multa de 50.000 euros a la casa de Maranello mientras éstos seguían sin explicarse lo que había pasado ya que la nueva medición que hicieron luego de la carrera les dio que, sumando el combustible gastado y el restante en el auto, su medición era correcta. Por todo esto es que las declaraciones del ex piloto holandés no ayudan en nada a dilucidar estos casos y no olvidemos que la FIA tiene puesto un ojo sobre Ferrari luego de las acusaciones de Red Bull, apañadas por Mercedes, sobre la legalidad del motor italiano. Es hora de serenarse y si alguien tiene pruebas reales que las presente en vez de hacer daño a la credibilidad de la categoría reina d¿el automovilismo mundial por una miserable cuota de poder.

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