¿Por qué amo las Ferrari? Parte 2

Carlos Reutemann Walkins Glen Ferrari 1978 scaled - ¿Por qué amo las Ferrari? Parte 2

En el posteo anterior conté en que momento me fue gustando la Fórmula Uno desde muy chico y como llegué a conocer primero a las Ferrari de competición (estamos hablando de una época donde no existía internet y de un niño de ocho años en 1975) antes que las de calle. 
Luego de la exitosa 312 T2, el siguiente paso de la Scuderia fue la 312 T3 de 1978 pilotada por Carlos Alberto Reutemann y el inolvidable Gilles Villeneuve. Nunca, ni antes ni después, un auto me impactó tanto visualmente como esa belleza roja con una franja blanca sobre el frente del auto que cubría desde el alerón hasta el cockpit y otra sobre los laterales. La tuvo difícil ese año porque Colin Chapman con su genial y revolucionario Lotus 79 con efecto suelo y polleritas le ganó la pulseada al motor Ferrari para que Mario Andretti sea campeón del mundo. Así y todo el Lole ganó cuatro carreras (tres con la T3 y una con la T2) para terminar tercero en el campeonato. No me dolió tanto el resultado ya que me había distraído con el mundial de fútbol jugado en nuestro país, que fue ganado brillantemente por nuestra selección y con el estreno de La guerra de las galaxias en lo que hoy en día es conocido como el Episodio IV: Una nueva esperanza. A esa altura ya era un fan del equipo de Fórmula Uno y don Enzo me parecía un abuelo muy querible pese a su legendario malhumor.
En 1979 conocí la Ferrari de F1 más fea de la historia, la 312 T4, con la cual salió campeón Jody Scheckter y de allí pasamos al trágico 1982 cuando la Scuderia se encaminaba al título por medio de Didier Pironi pero la trágica muerte de Gilles Villeneuve fue un golpe del cual no se recuperaron en Maranello. Mientras iba creciendo fui conociendo los modelos de calle como la Testarosa blanca que usó Don Johnson en División Miami,  la 308 GTS de Magnum hasta que apareció la hermosa y bestial F40, el último auto que vio nacer Il Commendatore antes de su fallecimiento. En esa época el equipo de Fórmula Uno andaba a la deriva sin poder obtener resultados pero yo seguía firme con mi amor por los autos color rosso corsa.
La tesis que elegí  cuando me recibí de periodista y que perdí en alguna mudanza, fue la historia del Ferrari constructor de automóviles para bancar al equipo de competición. En ese momento salió a la venta la F50 y luego llegó Schummy a la Scuderia para hacer historia, mientras que más tarde Kimi ganó un campeonato increíble que fue el último del equipo. 
Por todo esto que conté es que me siento un tipo con mucha suerte por ser admirador de la escudería más legendaria de la Fórmula Uno y que hoy celebró sus primeros noventa años de vida con un evento memorable en Milán. ¡Salud Ferrari!

Foto: gentileza wjwalrus

También te podría gustar...