Que alguien enderece el timón.

Por estos días se conocieron declaraciones de Mattia Binotto, el  jefe de equipo de la Scuderia Ferrari sobre la falta de soluciones por la escasa confiabilidad de la SF90 que, hasta el momento y es difícil que la situación cambie, es un verdadero fiasco ya que de tener aspiraciones de competir por el campeonato de pilotos y constructores pasaron a cruzar los dedos para que Red Bull no los supere en la pista y en el campeonato. El máximo responsable del equipo no puede decir que no tienen una explicación como si el hecho de que el auto no funcione fuese magia, ya dijimos que este coche fue desarrollado para funcionar con poca carga aerodinámica en esta nota siendo éste el principal error. Estas declaraciones suenan a abrir el paraguas por ser ascendido a máximo responsable del equipo (ojalá el aprendizaje sea sólo este año y que la próxima temporada tengan un auto como la gente para poder intentar destronar a Mercedes) y que eso no lo convierte en el responsable de la situación actual. Por otra parte, y para generar más polémicas aún, Pirelli salió a desmentir a Vettel (se quejó de la degradación de las cubiertas intermedias en el Gran Premio de Alemania donde salió segundo) a través de un peso pesado como Mario Isola, jefe de competición de Pirelli Motorsport, diciendo que la culpa es del subviraje crónico del auto italiano y que si Seb buscaba los lugares húmedos de la pista, los neumáticos iban a durar más tiempo.
El próximo fin de semana se reanuda el campeonato con el Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps y luego en Monza con el Gran Premio de Italia. En estos dos circuitos la SF90 tiene chances de ganar ya que son muy veloces y no requieren una gran carga aerodinámica y después de estas dos carreras, les espera a los tifosi un largo camino hacia la temporada 2020 porque esta ya está perdida. Por el bien de Ferrari es hora de no abrir la boca, trabajar más y obtener resultados porque este presente es desolador.