¡Qué sufrimiento tate!

El conjunto santafecino hizo historia pese a perder 2-0 con el Atlético Mineiro en Belo Horizonte y logró avanzar a 16avos de final de la Copa Sudamericana. Unión sufrió horrores pero se mantuvo por la destacada actuación de su arquero Sebastián Moyano.

El equipo argentino sufrió como padre primerizo el desarrollo del encuentro ya que jugó muy tirado atrás, un poco por presión del Galo y otro poco por decisión propia basada en el excesivo respeto que le tuvo al equipo brasileño por la la clara ventaja de 3-0 que había obtenido en Santa Fe en el encuentro de ida pero cuando el árbitro colombiano Nicolás Gallo Barragán (¿qué cobró en ese insólito penal a favor del local? ¿Mancha o mal aliento?) nada de eso importó y un festejo loco se desato en el Estádio Raimundo Sampaio (Independência) de la ciudad brasileña que se extendió hasta Santa Fe de la Vera Cruz por la hazaña realizada.

Leonardo Carol Madelón además de haber sido un eximio futbolista que brilló en Unión, San Lorenzo y Rosario Central y un gran entrenador (su único traspié fue el descenso con Central en el 2010 pero no fue el culpable ya que agarró un equipo con muchísimos problemas que no se pudieron resolver en tan poco tiempo) es un buen tipo. ¿Por qué afirmo esto? Porque cada vez que el tipo arma con la pasión y la paciencia de un orfebre un buen equipo, los dirigentes se lo desarman y vuelta a empezar. Y este Unión es un buen ejemplo de ello: Damián Martínez, Diego Zabala, Lucas Gamba, Franco Fragapane, Yeimar López Andrade y Franco Soldano son los casos que recuerdo en este preciso momento y que todos ellos en el mismo equipo pelearían un campeonato sin dudas. Esto no quita que su equipo fue ampliamente superado por su rival y que su pase a la próxima instancia sea por las manos de Moyano y por la inoperancia brasileña a la hora de definir.

El tatengue tuvo demasiado respeto por el equipo brasileño ya que sabía que este se le vendría encima para tratar de achicar la enorme diferencia que Unión había conseguido en su casa y entonces decidió encarar el partido con un timorato 4-5-1 (¿qué hace Franco Troyanski sentado en el banco?) con una superpoblación de volantes que no lo beneficiaron en nada porque no contuvieron al mediocampo rival y además dejaron solo a Walter Bou arriba que se las arregle como El llanero solitario, encima Sebastián Moyano, en su único error del partido, se comió el gol de Rómulo Otero (se la jugó demasiado por el centro del jugador venezolano y este se avivó y se la tiró por arriba) cuando apenas iban 16 minutos del primer tiempo pero el resto de la noche tuvo una actuación impecable con tres atajadas memorables que pudieron torcer el rumbo de un partido muy complicado. Para peor le cobraron un penal que solamente el árbitro vio (vi la jugada seis veces y no detecté absolutamente nada) y que Hyoran cambió por gol. Si la cancha estaba inclinada hasta ahí peor fue a partir de ese momento pero la ineficacia del Galo fue tremenda y no pudo conseguir ese ansiado tercer gol para ir a los penales. Ahora es tiempo de festejar y de bajar la adrenalina pero Leo Madelón va a tener que rever algunos puntos flacos de su equipo ya que otro rival que juegue más tranquilo y aplomado lo manda de nuevo a su casa…

Foto: gentileza Conmebol

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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