Quiero patear los penales como el Pulguita…

O atajar penales como Leo Burián, el mismo arquero que critiqué después de un par de errores que le costaron dos goles a su equipo pero que anoche se reinvindicó de manera significativa ya que fue, junto al Pulguita Rodríguez, la pieza más importante del sabalero en la mágica noche del Minerao donde los santafesinos clasificaron a la final de la Copa Sudamericana 2019. La pasó mal Colón, muy mal porque el Mineiro jugaba mejor, lo anuló y le marcó dos goles que lo llevaban a la final pero Pablo Lavallén decidió mover el banco y quemar los últimos cartuchos disponibles: a la cancha  Cristian Bernardi primero y Gabriel Esparza después para sacar a un defensor, mejorar la mitad de cancha y empezar a lastimar a los brasileños. Plan perfecto de su entrenador que materializó de manera calcada dentro del campo de juego lo que había pergeñado mientras su equipo era vapuleado hasta ese momento y la figura era su arquero Burián que sacó tres pelotas imposibles para mantener con vida a su equipo. Los argentinos comenzaron a visitar el área de Cleiton de manera asidua hasta que Franco Di Santo (¿qué demonios hacía un delantero marcando en su área con la pelota en juego?) le cometió un penal infantil a Wilson Morelo y el profesor Luis Miguel Pulguita Rodríguez  dio la primera lección sobre como patear un penal con 50.000 personas en contra sin que eso me afecte y le cruzó la pelota a Cleiton que resultó vilmente engañado y se fue sobre su palo izquierdo. Faltaban menos de diez minutos para el final  y los jugadores locales estaban fusilados física y mentalmente así que los argentinos aprovecharon para tratar de empatar pero no pudieron y así llegamos a la definición por penales. 
Stop. Esta serie de penales fue muy atípica ya que Colón estuvo en desventaja hasta el cuarto penal porque en el primer penal pateado, Morelo le entregó la pelota a Cleiton y el sabalero tuvo que remarla de atrás. Stop. En ese bendito cuarto penal de los brasileños (estaban 3-3 pero los argentinos habían pateado un penal más) a cargo de Réver, las cosas empezaron a cambiar porque Burián voló a su izquierda para desviar el remate y dejar la serie empatada, luego vendría la segunda lección sobre como patear un penal con 50.000 personas en contra sin que eso me afecte y volver a engañar al arquero rival  a cargo del profesor Pulguita que dio su clásico saltito y le puso la pelota contra el palo izquierdo. Quedaba solamente un penal a favor de los brasileños y Leonardo Burián (quien se acordó de su hermano fallecido en medio de los festejos) se puso la capa de superhéroe y volando hacia su derecha le atajó el envío a Cazares para desatar la fiesta y la locura sabalera en Belo horizonte.
Brindo por vos Colón y que puedas lograr el título el 9 de noviembre en Asunción.