sábado 25 enero 2020

¡SuperFito!

Fito - ¡SuperFito!

Rosario Central le ganó de forma agónica a un entusiasta Huracán por 2-1 con goles de Sebastián Ribas y Fito Rinaudo mientras que para los visitantes lo hizo Norberto Briasco. 

Minuto 94 de un tenso partido y de un segundo tiempo paupérrimo del dueño de casa que no encontraba los caminos para llegar a la victoria. Joaquín Pereyra estaba recostado sobre la derecha del ataque rosarino y le dio un pase lateral y hacia el medio a Fabián Rinaudo quien con la cancha libre y por el centro comenzó a avanzar sin que ningún rival lo bloqueé. Stop. Retrocedamos por un instante cuarenta y dos años. Antes del mundial 78 jugado en nuestro país (tenía once años y ya mucho fútbol visto gracias a él, de paso les dejo la historia completa: parte 2, parte 3 y apostillas) no tenía vistos muchos goles de media y larga distancia en nuestros torneos hasta que conocí a Arie Haan, el 5 de la selección de Holanda que marcó dos goles memorables en ese mundial: ante Italia con un bombazo de 30 metros que hizo inútil el vuelo de una leyenda como Dino Zoff y ante Alemania donde el misil recorrió unos 35 metros para dejar al inolvidable Sepp Maier (contra ellos compitió el Pato Fillol) besando el palo derecho del arco del por entonces Chateau Carreras de Córdoba. A partir de ese mundial me enamoré de los remates desde fuera del área como arma ofensiva y lo considero un ítem muy válido si en un equipo hay por lo menos dos jugadores que saben sacarle el jugo a esta posibilidad. Play. El bueno de Fito avanza dudando ya que no tiene opciones de pases pero nadie sale a atorarlo (ya se le veía la intención de pegarle si le aparecía la oportunidad)  hasta que se decidió: adelantó la pelota un pasito, acomodó el cuerpo y sacó un derechazo bajo y casi recto al palo izquierdo de Antony Silva que voló para la foto. Golazo, tres puntos y muchísimo oxígeno para este plantel que si se anima en las seis fechas que restan pueden quedar en la historia grande del club de Arroyito… ¿Adrián Calello y Mauro Bogado? Si yo fuese su entrenador los tendría una semana completita viendo el video y practicando los movimientos necesarios para que no vuelva a ocurrir 
Antes de toda esta situación cuasi épica hubo un partido donde fue alarmante la falta de ideas del canalla ya que hasta los treinta minutos del primer tiempo jugó de manera aceptable (desperdició cuatro chances claras a través de Diego Zabala, Ciro Rius, Lucas Gamba y Emanuel Brítez) pero cuando se reanudó el match luego del parate hidratativo (hicieron más de 35 grados en la Chicago argentina) pareció que los Cocca’s boys se habían  ido al vestuario ya que Huracán vio la oportunidad de salir de su elemental plan de juego (tapar los espacios, correr y obstruir a todo lo que se mueva y pase cerca y hacer la mayor cantidad de tiempo posible) y ahí comenzó a complicar al local a través de Droopy Gómez hasta el final del primer tiempo donde, pese a todo, Jeremías Ledesma no tuvo mucho trabajo. 0-0 y al vestuario a recalcular la jugada.
En la segunda parte tuvo que aparecer Conan Ledesma en todo su esplendor para sostener el resultado cuando las papas quemaban (si este chico jugase en River o Boca sería el arquero de la selección…) hasta que Norberto Briasco fue a buscar un centro pasado mientras Nicolás Colazo era un espectador de lujo (o estaba jugando a la mancha, vaya uno a saber…), dominó la pelota, giró (todo esto ocurrió en una fracción de segundo y estaba totalmente solo) y sacó un remate envenenado de tres dedos que hizo imposible la estirada de Ledesma. Ah, Colazo seguía mirando la jugada… 0-1, a remarla en dulce de leche ya que faltaban 28 minutos más el descuento y a Central hacía un rato largo que no se le caía una idea. El escenario era complejo y Diego Cocca mandó a la cancha a Sebastián Ribas quien empató tras un soberbio cabezazo que luego de pegar en el travesaño rebotó en la humanidad de Antony Silva y la pelota ingresó mansamente en el arco del autotrol. Comenzaba un minipartido de seis minutos más el descuento que decretase Nicolás Lamolina en el cual la única virtud de la Acadé fue ir hacia adelante hasta que apareció SuperFito y reescribió la historia… 
Jugó mal, ganó bien y hay mucho por corregir ya que si bien muchas cuestiones fueron coyunturales se les debe prestar atención: Colazo no es 3 y rinde mucho más en la mitad de la cancha, Marco Ruben debe jugar menos aislado, a Facundo Almada aún le falta un golpe de horno y tal vez sea Joaquín Pereyra el acompañante ideal de Rinaudo en la mitad de la cancha. Los hinchas del club de Arroyito pueden dormir tranquilos ya que están en buenas manos y eso los llevará inevitablemente a soñar…
 
 
Foto: gentileza Twitter Rosario Central

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