Tévez: la metamorfosis del Quebrador del Pueblo

Carlos Tévez volvió a las andadas y en el partido frente a Talleres casi lesiona seriamente a Tomás Pochettino a los ¡tres segundos! de iniciado el encuentro. Un mal ejemplo de deportista protegido por los grandes medios de Buenos Aires y por árbitros im-pre-sen-ta-bles. Ezequiel Ham, Ezequiel Unsain, Alan Aguerre y Tomás Pochettino sus víctimas hasta ahora. Que baje un cambio o largue el fútbol.

El tipo es crack. Cuando se dedica a jugar al fútbol es un auténtico, es un distinto, alguien que rompe el molde, un tipo tocado por una varita mágica, un fantasista dentro de un campo de juego al que da gusto mirar. Pero cuando pierde la cabeza (con suma facilidad diría yo) se transforma en un malaleche que debería ser expulsado de por vida de un campo de juego. Si al menos tuviera como defensa que sólo esta vez se le fue la pierna… Querer ganarle a tu rival es una cosa, lesionarlo o lastimarlo es una tremenda hijaputez. Entonces, ¿qué se hace con un jugador como Carlos Tévez?

Este tipo ya es un adulto responsable de sus actos y sabemos que lo que sucede dentro de una cancha en el desarrollo normal de un partido no merece una acción punible por parte de la justicia. Porque si se pudiera hacer algo, este hombre estaría sopre con veinte cadenas por las denuncias de sus colegas. La culpa es siempre de los otros, jamás se hace cargo y los árbitros le permiten golpear y lastimar impunemente.

Cuando se dedica a jugar y no lastimar es un verdadero crack, lástima que le gusten tanto una cosa como la otra…

Esta actitud de desprecio hacia los rivales no es nueva

Las deplorables correrías de Carlos Tévez comenzaron a salir a la luz (o a prestársele más atención) cuando quebró de un planchazo a Ezequiel Ham el 19 de setiembre de 2015. Fue fractura expuesta de tibia y peroné. El juez Luis Álvarez ni siquiera lo amonestó. Carlitos se hizo el gil, puchereó un rato, habló sobre que no tuvo mala intención, se sacó una foto con Ham en el sanatorio y pidió perdón. Pedir perdón de manera sincera es no repetir lo mismo otra vez…

Siguió cuando avaló el choreo desvergonzado de Diego Ceballos y Marcelo Aumente en la final de la Copa Argentina 2015 a Rosario Central en Córdoba: “les dimos una clase de experiencia” fueron las patéticas palabras usadas por el 10 de Boca en lugar de callarse. Creo que el inconsciente lo traicionó en cuanto a su verdadero pensamiento, el tío Sigmund se haría un picnic con la psiquis del Quebrador del Pueblo

Un tipo que quiebra rivales (una vez te puede ocurrir porque el fútbol es un deporte de contacto pero tres ocasiones es un poco mucho, que mala suerte tuvo…) solamente por rabia, placer o resentimiento es alguien detestable. Y más si justifica la trampa como hizo en el 2015. Los hinchas de Boca se hacen los boludos con este asunto pero son tan culpables como su dirigencia por festejar campeonatos obtenidos de manera espuria y defender a este delincuente con botines.

Tomás Pochettino se llevó los tapones incrustados del Apache de recuerdo…

Sigamos sumando que faltan tres más…

Su siguiente víctima fue Ezequiel Unsain, el por entonces juvenil arquero de Newells. El 21 de febrero de 2016 se toparon en La Bombonera y Tévez le apuntó con la rodilla a la cara para quebrarle el maxilar inferior. Buscá el video y sacate las dudas, lo fue a romper.

De allí en más entró en un cono de sombras hasta que fue el turno de Alan Aguerre, el arquero de Newells en este 2020, que terminó con luxación de codo la semana pasada en el partido con Newells y debe someterse a una intervención quirúrgica. Digan lo que digan lo choca, nunca trata de evitar el contacto… Y la remató con su deafortunada frase: “tengo mala suerte con los arqueros de Newell’s”. No querido, no tenés mala suerte, los buscas para lesionarlos sin importar donde jueguen…

En Rosario atendió a Alan Aguerre…

La frutilla del postre y las excusas del ánimo…

Luego que le pegó a Pochettino se supo que Tévez no está bien anímicamente por el delicado cuadro de salud de su padre pero tratar de justificar su accionar escudándose en esto es algo lamentable y patético. Porque si fue así, ¿cuál es la excusa en las otras ocasiones en que lesionó colegas?

Todos tenemos diferentes problemas pero no andamos buscando solucionarlos rompiendo a otra persona… Mejor busquen otras excusas. El patadón a Pochettino pudo haber sido mucho peor. Era tarjeta roja pero el árbitro Andrés Merlos se hizo el dobolu y le sacó una amarilla de compromiso. Este muchacho debe calmarse y entender que los otros jugadores son sus ocasionales adversarios y no sus enemigos porque sino un día alguien tomará venganza dentro de un campo de juego, mientras tanto todos le rinden homenaje a Pancho Lamolina: siga siga

Fotos: gentileza Boca Juniors.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

También te podría gustar...