Tres puntos y nada más

La selección nacional le ganó a Ecuador por 1-0 con un gol de Lionel Messi de penal en el debut de las eliminatorias sudamericanas para Qatar 2022. El juego del equipo fue monótono y aburrido ante el eficaz aunque mezquino planteo de Gustavo Alfaro. El penal cobrado fue una payasada. Argentina no supo imponerse y todos esperamos que sea por la falta de ritmo jugando juntos.

Debo confesar que el ciclo de Lionel Scaloni al frente de la Selección Argentina me entusiasmó casi desde el principio porque llegó para curar las heridas causadas por el incuestionable fracaso en Rusia 2018 protagonizado por los Sampaoli’s boys. En ese sentido, y con mucho trabajo, logró darle juego y una cierta disciplina al conjunto albiceleste que lo coronó con el tercer puesto en la Copa América del 2019. Todo eso quedó casi en el olvido (ojalá sea solamente algo momentáneo) en el partido jugado contra el amarrete Ecuador de Gustavo Alfaro (el mismo tipo que casi arruinó la carrera de Franco Soldano por hacerlo jugar de 8 en el Monumental hoy tiene una selección a su cargo) ya que no tuvo demasiadas ideas para superar a un combinado claramente inferior desde la puesta en escena en La Bombonera.

Porque la selección dirigida por Gustavo Alfaro sin meterse tan atrás logró ser un equipo corto que no dejó espacios casi nunca y que aisló bien a los hombres argentinos que debían desequilibrar tapando a Rodrigo De Paul y a Leandro Paredes para que no puedan jugar la pelota limpia y así Argentina esté quebrada y solamente pueda reaccionar mediante arrestos individuales. Esta trampa, un tanto burda y elemental para un equipo que está valuado en millones de euros y que tiene que tener armas para contrarrestarla, le dio grandes beneficios a la selección vestida de amarillo porque Argentina fue un torbellino los primeros veinte minutos y después fue cayendo mansamente en la telaraña ecuatoriana sin poder esquivarla de ningún modo.

La polémica jugada que definió el partido, Lucas Ocampos tomó clases de zambullidas con José Meolans…

El equipo se paró con Leandro Paredes y Rodrigo De Paul en un doble cinco muy estático y sin profundidad ya que jugaron todo el tiempo uno al lado del otro, razón por la cual Lionel Messi tuvo que retroceder en más de una oportunidad a pedirle la pelota a los centrales (muy buen debut de Lucas Martínez Quarta) porque no le llegaba nunca. Así Lucas Ocampos se convirtió en el hombre más incisivo de la ofensiva argentina ya que Lautaro Martínez debió pelear casi siempre de espaldas (es admirable lo bien que pivotea) contra los centrales visitantes.

Ese dominio de Argentina se tradujo rápidamente en un gol, Lucas Ocampos le gana en velocidad a Pervis Estupiñán en el área y el ecuatoriano lo barre limpiamente para sacarle el balón produciéndose un contacto mínimo con el tórax del ecuatoriano y el pie del argentino en el final de la jugada y cuando la pelota ya no estaba en juego. Aún no estoy seguro si Lucas Ocampos tomó clases de zambullidas con José Meolans, si estudió teatro en el Actors Studio de New York o si el Bismark le tiró una salva completa con sus obuses de 381 milímetros. En fin, misterios de la vida…

De ninguna manera eso pudo haber sido penal para el árbitro chileno Roberto Tobar y para el cada vez más cuestionado VAR que en esta oportunidad decidió rendirle homenaje a Pancho Lamolina y a su famoso siga siga. Im-pre-sen-ta-ble. A Lionel Messi poco le importó todo esto y sacó un hermoso zurdazo al palo izquierdo de nuestro conocido Alexander Domínquez que pese a su tremenda estirada no sacó la bocha por poco y puso el 1-0 justificado hasta allí.

A Messi no le importó si fue penal o no y clavó un hermoso zurdazo contra el palo izquierdo de Domínguez.

Cuando todos creíamos que este gol iba a servir para que Ecuador salga un poco más para buscar el empate y deje espacios atrás para la contra pronto comprobamos que el mismo le cayó como si fuese kryptonita al equipo dirigido por Lionel Scaloni ya que Argentina se estancó en el juego y afloró la odiosa posesión sin sentido (pases lateralizados, y la pelota que se la prestan entre los centrales y los mediocampistas centrales sin profundizar) que hicieron que Ecuador se adelante unos cuantos metros en el terreno de juego pero sin generar peligro ya que Franco Armani fue un espectador de lujo en este encuentro. Y así se fue el primer tiempo con un Huevo Acuña que no demostró ser más que Ángel Di María (si me apurás te digo que fue un error de Scaloni no convocarlo), con De Paul y Paredes quietitos en la mitad de la cancha, con un Lautaro que peleaba en soledad ante la defensa visitante y un Lucas Ocampos que brilla por la izquierda en el Sevilla pero que acá lo hacen jugar por derecha…

La segunda etapa fue la continuación de la primera y ni siquiera con los cambios ensayados por Lionel Scaloni Argentina pudo dominar el partido. Tuvo el control pero no el dominio ya que no dejó que Ecuador lo lastimara pero solamente pudo tener dos chances de gol claras en este periodo, una con Lucas Ocampos que el arquero Domínguez le tapó muy bien y otra sobre el final cuando Rodrigo De Paul remató desde fuera del área y la pelota salió besando el palo derecho de Alexander que no podía hacer nada. El resto fue la nada misma y allí viene lo preocupante a simple vista…

Leandro Paredes debió ser el eje del equipo en la mitad de la cancha pero siempre estuvo contenido y mal ubicado.

Argentina jugó contra una selección que tuvo solamente una práctica previa a este match y que conoció a su entrenador casi en el aeropuerto. Si bien es cierto que Scaloni apuesta al recambio y ese trabajo lleva un tiempo hasta que se comienzan a ver los resultados hubo errores conceptuales casi de principiantes como la ubicación de De Paul y Paredes en la mitad de la cancha que hicieron que a Argentina le falte una línea de pases hacia adelante. Ver a Messi pararse al lado de Lucas Martínez Quarta para que le de la pelota es un tanto frustrante para todos y un claro signo de desesperación para el equipo. No soy partidario del doble 5 en un equipo que pretenda ser protagonista y allí debe hacer algo Lionel Scaloni porque Leandro Paredes rindió muy bien en la Copa América del 2019 jugando de volante central sin compañía y Argentina debería jugar con un 4-4-2 marcado con dos delanteros y un conductor con dos volantes por afuera. Era Ecuador en La Bombonera y no Alemania en Múnich, la puesta en escena dice mucho de las intenciones de un equipo.

Me preocuparía seriamente si este patrón de conducta se repite en los próximos encuentros (claramente no pongo en este análisis el encuentro frente a Bolivia en los 3600 metros de La Paz del próximo martes) del seleccionado en las eliminatorias. A favor de ellos y de Scaloni es que hace casi un año que estos chicos no juegan juntos y que siempre es mejor mejorar mientras se gana y se acumulan los puntos en la tabla de posiciones. Se puede mejorar y Scaloni ya dio sobradas muestras que el cargo de DT de la selección nacional no le queda grande así que por ahora es una pequeña crítica al juego desplegado en este encuentro y nada más. el resto depende ellos.

Fotos: gentileza Selección Argentina.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

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