Un repaso mundial, parte 2

Seguimos con el repaso de las copas del mundo disputadas desde 1987 hasta la actualidad con el foco puesto en la actuación de los diferentes planteles de la Unión Argentina de Rugby (UAR) que nos dieron alegrías, tristezas, orgullo e incertidumbre, todo en el mismo combo para poder recordar esos momentos con alegría y poder soñar con una actuación destacada en el mundial que se jugará a partir del viernes en Japón.

1995. Sudáfrica.
Éste fue el primer mundial jugado en un solo país y el más político hasta la fecha, además  marcó el regreso de la selección dueña de casa a las competencias internacionales ya que el deporte sudafricano en su totalidad había sido suspendido por la política racial del gobierno denominada apartheid que consistía en la segregación racial a la gente de color (¿no hay otro término ya que esto suena espantoso?). 
Esta lamentable política de estado terminó en 1992 y Nelson Mandela, cuando fue elegido presidente en 1994, vio una oportunidad enorme en esta competencia para unir al pueblo de Sudáfrica y se puso a trabajar en ello de forma permanente y los resultados, veinticuatro años después, saltan a la vista y uno no puede más que admirar a ese hombre. 
El plantel de Los Pumas fue dirigido por Alejandro Petra (fue el entrenador del seleccionado tucumano en su época más gloriosa junto a Luis Castillo que fue presidente de la UAR en el período 2009-2013 y Manuel Galindo) pero el fracaso fue tan grande que derivó en consecuencias insospechadas como la creación (¡por fin!) de la Unión de Rugby de Buenos Aires que era un viejo reclamo del rugby del interior del país.
Argentina integró el Grupo B junto a Inglaterra, Samoa e Italia y todos creímos que en este mundial podrían llegar a cuartos de final por primera vez y más convencido estaba el seguidor de este hermoso deporte después de ver el partidazo que se le hizo a Inglaterra (18-24) pero, como siempre, se falló en algo y llegaron las derrotas frente a Samoa (26-32) e Italia (25-31) con lo cual hubo que pegar la vuelta a casa cargando una decepción más en nuestras espaldas.
La primer y única sorpresa (exceptuando la flojísima labor de nuestro seleccionado) ocurrió en cuartos de final cuando Inglaterra le ganó al campeón vigente, Australia por 25-22 y la dejó afuera. A la final llegaron los dos mejores, Nueva Zelanda y Sudáfrica siendo el equipo de verde el nuevo y merecido campeón.

1999. Gales, Reino Unido, Francia, Irlanda.
Alguna vez las pálidas se iban a terminar y la separación de la UAR para crear la URBA fue decisivo para esto y además hay que sumar la llegada al staff técnico del seleccionado del neozelandés Alex Wyllie para empezar a cambiar la mentalidad del jugador argentino.
En este torneo participaron por primera vez veinte equipos y a nuestro país le tocó el Grupo D enfrentando a Gales (18-23), Samoa (32-16) y Japón (33-12). Al haber un triple empate en la primera posición entre Gales, Samoa y Argentina, los nuestros pasaron a los octavos de final como uno de los mejores terceros y enfrentaron a Irlanda en la ciudad francesa de Lens donde se produjo uno de los hechos más destacados de la historia de este seleccionado: la victoria sobre los irlandeses por 28-24 en la cual se vivió un momento de mucha tensión y emoción con los argentinos defendiendo a pura garra, coraje y tackle su ingoal durante doce minutos para que no le marquen el try que los dejaba afuera del mundial. La defensa fue épica y Los Pumas llegaron por primera vez en su historia a los cuartos de final donde fueron derrotados por una muy superior Francia por 47-26.
La siguiente sorpresa de este mundial la produjeron los franceses al ganarle uno de los mejores partidos de la historia de los mundiales a Nueva Zelanda en una de las semifinales por 43-31 y así llegaron a la final donde fueron superados por Australia con un contundente 35-12.

2003. Australia.
En esta oportunidad el certamen se vuelve a disputar en Oceanía pero solamente en un país y nuestro seleccionado ocupó el grupo A junto al dueño de casa (8-24), Namibia (67-14), Rumania (57-3) e Irlanda (15-16), quien se tomaría revancha de lo vivido cuatro años atrás para eliminar a los argentinos que fueron conducidos por Marcelo Loffreda. Fue un certamen decepcionante para nuestro equipo pero sirvió para sentar las bases de trabajo futuras y dejar atrás la irregularidad. La única sorpresa de este mundial estuvo a cargo de Inglaterra en la final y el mágico e inolvidable drop de Jonny Wilkinson para darle el triunfo al seleccionado de la rosa en tiempo suplementario frente a Australia por 20-17. Fue la primer conquista de una potencia del hemisferio Norte y para hacerlo más emocionante fue frente al campeón vigente y en su propia casa.