Vigliano + once players.

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River se clasificó a la final de la Copa Argentina al ganarle a Estudiantes de Buenos Aires por 2-0 en Córdoba con goles de Javier Pinola y Exequiel Palacios. Mauro Vigliano tuvo un arbitraje de-sas-tro-so.

¿Para que se organizan torneos en nuestro país si quieren que solamente los ganen River o Boca? Pasó en las finales de esta misma copa en 2015 y 2016 cuando tanto Boca como River fueron beneficiados por los árbitros Diego Ceballos y Patricio Losteau consumando dos choreos escandalosos en contra de Rosario Central. Después vienen con la hipocresía que los árbitros se equivocaron (medio raro que siempre sea para el mismo lado la «equivocación») y que esto es un toma y daca permanente y la próxima te toca a vos. ¿Quién le devuelve a una institución y a sus hinchas el tiempo y el dinero invertidos, la ilusión y las ganas de jugar si después te «compensan» con un penal frente Excursionistas? Es hora de terminar con este doble mensaje y que el fútbol, más allá del negocio, sea una competencia donde el árbitro aplique el reglamento sin importar la camiseta de los involucrados. Me temo que esta introducción caerá en saco roto así que mejor pasemos al partido…
Le costó mucho a River ya que Estudiantes, sin meterse excesivamente atrás, fue ordenado, inteligente y le disputó el balón al millo, que tenía más su cabeza en Lima que en el Kempes, en zonas donde podía recuperarlo para salir de contra hasta que llegó la primera polémica de la noche: gran enganche de Nacho Fernández por izquierda, la pelota rebota en la mano de Zaragoza primero y luego en la de Nacho quien le pasa la pelota a De La Cruz y su remate lo manda al corner el arquero Facundo Altamirano de manera brillante. Del corner vino una peinada buenísima en el primer palo del parchado Lucas Martínez Quarta para que Javier Pinola atropelle la bocha en el segundo palo y abra el marcador. Pero nos detengamos un segundo en la acción previa ya  que si la mano de Zaragoza fue casual como hizo entender Vigliano tenía que cobrar la de Fernández ya que el reglamento prohíbe cualquier tipo de mano casual o deliberada en acciones de peligro salvo que milagrosamente haya visto la mano del defensor de Estudiantes y no la del jugador de River… Fin del primer tiempo pero no de las polémicas. 
En la segunda parte, con el resultado a su favor, mejoró mucho el millo y controló el partido sin mayores sobresaltos, erró varios goles que le hubiesen dado una tranquilidaad que nunca pudo tener hasta que volvió a aparecer Mauro Vigliano y le anuló un gol de manera insólita a Estudiantes que significaba el empate para los de Caseros. Figueroa ensayó un tiro bajo de larga distancia y Armani, haciendo gala del momento mediocre por el cual está pasando, dio un rebote largo que fue a buscar Lautaro Díaz quien se lleva la pelota par marcar el gol que Maurito se encargó de anular por una presunta falta del atacante sobre el arquero ya que, en una interpretación curiosa del reglamento, Armani había aprionado la pelota contra el piso. Nunca la tomó con sus manos ni la aprisionó contra el piso sino que fue a tratar de trabar con la mano ante la arremetida del jugador de Estudiantes que llegó primero a la pelota y éste se la llevó limpiamente. Luego de esta acción solamente quedó tiempo paraa que Exequiel Palacios haga un gol parecido al del Pity martínez en Madrid y sellar el 2-0 final. Es realmente deplorable tener que estar hablando (o escribiendo) de un árbitro ya que River no necesita ningún tipo de ayuda para ser grande y el hecho de haberse reinventado de una manera destacable tras su paso por la B es muestra de ello porque jugará su decimoquinta final en los últimos cincos años.  

Un comentario en “Vigliano + once players.

  • el viernes 15 noviembre 2019 a las 18:28
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    Es asi como decís. Y bueno, son Gallardo, la suerte y Don Frío. Y eso que acá no corre la CONMERIBER…

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