Volviendo al 2010.

El título suena hasta contradictorio si se quiere ya que cuando un equipo agarra una racha positiva que se transforma en invicto por una buena cantidad de partidos, todo lo que pueda suceder a partir de allí tiene que ser bueno. El último partido que perdió el canalla fue un lejano 15 de abril frente a Aldosivi de Mar del Plata por la primera fase de la Copa de la Superliga por 2-1 en su estadio y a partir de allí edificó una serie de cuatro partidos ganados y siete empatados en un lapso que comprende la revancha contra Aldosivi, Supercopa con Boca (luego perdió por penales), Copa Libertadores y en el torneo de la Superliga 2019-20. Justamente en este campeonato la Academia comenzó muy complicada con los promedios pero las dos victorias obtenidas en el inicio ante Atlético Tucumán en el Jardín de la República y frente a Talleres en el Gigante de Arroyito le dieron otro aire al equipo aunque se notaban cuestiones futbolísticas controversiales como la posición que ocupa Diego Zabala en el mediocampo ya que en Unión rindió muy bien jugando de volante por la derecha y no por la izquierda como hace en el canalla, el bajo nivel del Colo Gil en varios partidos sumado a la pérdida de precisión en su formidable pegada (la cantidad de goles que hizo Central en el torneo anterior por el manejo de la pelota parada por parte del oriundo de Río Gallegos fue temible), la posición de Brítez ya que juega por la izquierda cuando en realidad lo hace mejor por la derecha entonces  habría que hacer un enroque con Molina o bien que este salga, vaya Brítez a la derecha y que por la izquierda juegue Colazo, la inoportuna lesión de Fernando Zampedri ya que sus dos reemplazantes, Claudio Riaño y Sebastián Ribas, no están al nivel del entrerriano para suplantarlo. 
A todo este combo inigualable para pelear el descenso hay que sumarle la inoportuna venta de Maximiliano Lovera al Panathinaikos de Grecia, el bajo nivel de juego individual de algunos players que influye en el andamiaje colectivo del equipo fecha tras fecha ya que solamente terminan empatando por las tremendas actuaciones de su guardavallas Jeremías Conan Ledesma, los buitres que ya aparecieron para pedir un cambio de timón (hay montones de voces que por lo bajo lo piden a Cristian Kily González en lugar de Diego Cocca) y una dirigencia soberbia e incapaz. El cóctel puede ser explosivo para el futuro del club en primera ya que de siete partidos solamente ganaron dos y empataron los cinco últimos. Traducido: mientras el equipo rosarino se mantiene en descenso directo (no quiero adelantarme pero los otros dos lugares ya tienen dueño, Gimnasia y Central Córdoba y veo difícil que se recuperen) algunos  de sus rivales como Argentinos Juniors, Newells, Lanús y Arsenal ya se empezaron a despegar de esa incómoda situación así que los rosarinos tienen menos competidores por un lugar en la Primera Nacional del año próximo, la pelea es con Patronato, Aldosivi, Colón y Banfield. Cinco candidatos para un solo lugar y donde Rosario central tiene todas las de perder por lo que se ve dentro de la cancha y con los desaguisados que cometen de fuera de ella. Los hinchas ya pasaron por esta situación en el 2010 y todos, absolutamente todos en el mundo Central (jugadores, dirigentes e hinchas) tienen que dejar la soberbia de lado para terminar con esta pesadilla ya que otro descenso será intolerable para la institución.