¿Y el punto de equilibrio?

La AFA decidió terminar con la temporada y el canalla respira con alivio porque se terminaron sus problemas con el descenso al menos por dos años. Su mayor defecto fue la irregularidad y su mayor virtud los resultados jugando de local. Se potenciaron algunos players y Diego Cocca se ganó la oportunidad de seguir sentado en el banco.

La temporada 2019-20 fue por demás extraña para el equipo rosarino ya que comenzó la misma en zona de descenso durante muchas fechas pero a fuerza de conseguir resultados después del bochorno frente a Estudiantes logró salir de esa incómoda para comenzar a trepar en ambas tablas (cuando se reanudó el campeonato frente a Huracán el canalla estaba a cuatro puntos de los punteros y la gente estaba muy ilusionada…) y empezar a mirar de reojo el campeonato y la clasificación a la Copa Libertadores.

También no debemos olvidar mencionar el hecho que se modificaron sobre la marcha la cantidad de descensos establecidos siendo que durante varias fechas estuvo pactado que descendieran cuatro equipos, más tarde lo redujeron a tres cupos y cuando ya se estaba hablando para dejar firme que solamente dos clubes pierdan la categoría apareció el Covid-19 y echó por tierra todos los planes. Las modificaciones en plena competencia no son sólo una improlijidad sino que se transforman en un mamarracho…

Pero, al igual que la historia reciente de nuestro país, pasaron cosas… Durante el receso se fueron el Colo Gil, Nahuel Molina y Miguel Barbieri quienes sin ser jugadores descollantes conocían al entrenador y los tres le rendían más que bien a Diego Cocca. Esa regularidad, que parte desde el conocimiento, es lo que le faltó a los rosarinos para conseguir más puntos ya que Damián Martínez fue, literalmente, un fantasma del jugador que conocimos en Unión mientras que Joaquín Laso alternó buenas, malas e impresentables en cantidades iguales en la zaga.

El mayor problema de la acadé estuvo en la mitad de la cancha porque ni Joaquín Pereyra ni Pedro Ojeda pudieron quedarse con el puesto que dejó Gil y ni hablemos de la decepción que fue Diego Zabala ya que jugó horrible cada vez que le tocó hacerlo como si le pesara la camiseta, una lástima ya que es un volante con una técnica y unos recursos enormes. Demasiado trabajo y huecos para tapar tuvo Fito Rinaudo que pese a ello completó una temporada fantástica.

La única excepción fue el uruguayo Federico Martínez hasta que se lesionó porque en el poco tiempo que jugó pudo desequilibrar en el uno contra uno casi siempre. El mediocampo es el mayor ítem a revisar ya que Rinaudo se siente más cómodo jugando de volante central en soledad así que esa debe ser la premisa para reamar el mediocampo y poner volantes externos que tengan recorrido. Ciro Rius y Zabala deberán reacomodarse al equipo (tal vez alguno de ellos deba jugar casi como un enganche por delante de Fito) para que las contras sean más efectivas.

No fue mala la temporada del canalla pero de haber tenido una mayor regularidad (su mayor enemigo) tendría más puntos en su haber. Lo mismo corre para algunos arbitrajes que dejaron bastante que desear (Racing por ejemplo) así como para la actitud de los players en determinados encuentros (Independiente, Argentinos, Defensa o el anteriormente mencionado frente al pincha) en los que fueron superados con extrema facilidad por sus adversarios.

La campaña en el torneo de la Superliga se compuso de nueve triunfos, nueve empates y apenas cinco derrotas que le alcanzaron para respirar aliviado en cuanto al descenso y para tratar de clasificar a una copa. Es para destacar el rendimiento que tuvo jugando de local ya que disputó once encuentros, ganó siete, empató tres y perdió solamente contra Vélez.

El partido frente a Colón no entra dentro de este análisis ya que pertenece a un torneo que quedó descartado y del cual no se pudo completar ni la primera fecha. Ah, estoy esperando la sanción a River Plate por no haberse presentado a jugar frente a Atlético Tucumán…

De la Copa de la Superliga únicamente voy a decir que se debería anular toda la primera fecha o bien hacer jugar el partido que falta, darle por ganado el match a los tucumanos y una sanción ejemplar para el equipo de Nuñez. Mejor busco un sillón para esperar sentado…

Adelante tuvo muchas variantes aunque rendimientos muy disimiles entre sí ya que Claudio Riaño y Sebastián Ribas cumplieron pero Lucas Gamba no lo hizo tan bien. En la última parte de la temporada se reincorporó Marco Ruben y si bien es cierto que le costó un poco readaptarse al equipo cuando lo logró se despachó con cinco goles en tres partidos, nada mal para un jugador al que hay que abastecer permanentemente pero que en este caso se las tuvo que rebuscar en cierta soledad ya que al canalla le faltó mucha generación de juego.

Jeremías Ledesma fue junto a Rinaudo y a Emanuel Brítez (sí, nos sorprendió a todos jugando de 3) el jugador más regular que tuvo el canalla en este campeonato y tal vez sea transferido cuando se retome la actividad. Por ahora el arco está bien cubierto. En la defensa creo que con entrenamiento y acople por parte de Damián Martínez y Joaquín Laso se puede armar una defensa interesante aunque lo más preocupante es la falta de un conductor y un generador de juego para abastecer a los delanteros.

Pasó una temporada más en la cual el equipo siempre fue dueño de una irregularidad sostenida que no le impidió sumar la cantidad de puntos necesaria para esquivar al descenso ni que los hinchas se hayan ilusionado en algún momento con clasificar a la Copa Libertadores o pelear el título. Diego Cocca trabajó más que bien con el material que tuvo a disposición y es por ello que se le debería renovar el contrato aunque no sabemos (pero la imaginamos) cual será la postura de la dirigencia respecto a utilizar juveniles para que tengan mayor rodaje. ¿Se pudo haber hecho más? Claro que sí pero tampoco estuvo tan mala la temporada si miramos donde arrancó el club de Arroyito. Y el análisis debe partir de ahí.

Gonzalo Ferrer

Periodista, ex rugbier. D10S, Ferrari, Queen, el Pato y Su Majestad en cualquier orden. Rock, literatura, cine. Entusiasta de casi todo deporte que se juegue con una pelota. Nieto de quien armó el plan para ganar México 86.